jueves, 3 de septiembre de 2009

MÁS DE LO MISMO. Ramón Jiménez Arencibia.


El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 3 de septiembre del 2009 (FDC). No es extraño leer diariamente en la única prensa autorizada a circular en Cuba, alguno que otro comentario sobre la marcha de la economía nacional. Junto a las medidas que se ponen en práctica para lograr una mayor eficiencia, como respuesta a la crisis que abate a muchos países en el mundo.

El extranjero que desconoce como se manipula la información en esta nación, con seguridad se forma una opinión errónea de la situación. Y piensa que es verdad que este archipiélago por la acertada conducción de los asuntos económicos-financieros, está libre de la pandemia que azota al hemisferio.

Falsas conclusiones, a esto contribuyen sistemáticamente los editoriales de la prensa escrita, los artículos de opinión, las intervenciones de los panelistas de la Mesa Redonda. Así como los discursos de los principales dirigentes del gobierno y la labor ideológica que desarrolla el Partido Comunista de Cuba

¿Qué objetivos persiguen con toda esta campaña mediática? Sencillamente seguir con la intoxicación a la opinión pública nacional e internacional, con el ya obsoleto argumento, de que sólo la dirección del poder del estado sobre las más diversas actividades, eliminan la posibilidad de que surjan las crisis económicas.

Al economista honrado que no acepte el discurso oficial, es expulsado de los organismos de la administración del estado. Pues sus ideas económicas se hacen oposición política y se le niega un espacio donde expresar su pensamiento. Contra el mismo se vuelca toda la furia de los cuerpos represivos que estigmatizan sus ideas.

Ejemplo de ello, es el arbitrario arresto y posterior condena del economista independiente Oscar Espinosa Chepe, hoy en libertad extrapenal por enfermedad. El cual fue sancionado en un juicio sumarísimo sin garantías procesales, por aconsejar en cada uno de sus artículos, las medidas a aplicar para salir del caos y la anarquía.

Raúl lo planteó en sendos discursos, con motivo del 56 Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada y a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Que vendrán momentos duros, la economía se vera muy afectada, nuevos e interminables sacrificios se le impondrán al pueblo. Esto evidencia que lo de invulnerables era mentira.

Según los agoreros del poder totalitario, el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía establecido, basado en el más estricto y absoluto control estatal, había evitado que la crisis financiera tocara a puertas cubanas. Después de las intervenciones del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros las ilusiones se desvanecieron.

La dirección por el estado de la economía cubana, no la ha salvado de las crisis. Mantiene las mismas características a las que tenía, antes del año 1959 del pasado siglo XX. Aquí la hacienda continúa como importadora de productos terminados, exportadora de materias primas y productos semielaborados, como el azúcar.

Porque negar que la isla vive bajo el peso de la crisis más profunda y prolongada de su historia. Los falsos eufemismos sobre el crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto (PIB), que informaba la prensa oficialista se obtuvo en años anteriores, no se sostienen por si mismos.

Cuando los dirigentes del partido único, planteaban que el PIB había crecido un 5% y hasta un 7,2 %, esto no se reflejaba en el consumo de la población, la situación seguía como mismo. Penurias económicas, déficit de viviendas, dificultades con el transporte, disminución de las calorías percapitas, el panorama continuaba ensombrecido.

Ahora, cuando la máxima dirección política anuncia que la crisis mundial también nos afecta y que no vale culpar más al bloqueo por todos los males. Entonces los eternos gobernantes inventaran nuevas historias, para inculpar a los demás de la responsabilidad que es solo de ellos, habrá con seguridad más de lo mismo.



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