lunes, 5 de abril de 2010

"50 ANIVERSARIO DE UN CONGRESO II" por Carlos Valhuerdi Obregón

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 18 de febrero del 2010, (FCP). El diario REVOLUCIÓN, en 1959, escribió: "Aprovecharse de una reunión multitudinaria de creyentes católicos, a quienes se presenta como cruzados obligados del más burdo y falaz de los anticomunismos…y olvidando que nuestras principales autoridades revolucionarias han hecho pública demostración de respeto para la tradición criolla del culto a la Caridad…".


Continuaba el citado periódico: "…presentarlos como una Revolución que los tiene como firmes pilares, es poner al servicio de los más inmorales designios las cosas que más se dicen reverenciar". Bohemia por su parte insistía que: "… no puede haber divergencia entre el católico cubano y el revolucionario cubano".


Por su parte el Líder de la Revolución, desde las escalinatas de la Universidad habanera, el día 27 de noviembre, denunció a los que pretendían hacer rodar: "…la idea de enfrentar el sentimiento religioso y el sentimiento revolucionario de una manera inescrupulosa. Porque con los sentimientos religiosos del hombre no se comercia ni se juega…".


Además planteó: "Entendemos que no es honesta ni justa la maniobra de querer aprovechar el Congreso, que es un acto legítimo…Las decenas de miles de personas que van a ir allí irán a rezar por Cuba y por las leyes revolucionarias". Confesaba que el también se había visto envuelto en la marea de fervor popular.


Y agregaba: "Porque estamos en la calle y cientos de personas se nos han acercado para darnos estampas…Esto forma parte de la naturaleza de nuestro pueblo, es justo y es humano y abarca todos los sentimientos nobles del hombre".Parece mentira todas estas palabras en boca del gran perseguidor de la Iglesia en Cuba, ese que en el 1961 cerró escuelas, iglesias y conventos.


Expulsó también sacerdotes, monjas, hermanos y hasta a un Obispo, calumnió, desprestigió y discriminó a todo creyente. El Salmo (62, 5) acusa a quien actúe de esa forma: "Engaños nada más, son sus proyectos, / su placer es mentir; / con lo falso en la boca ellos bendicen/ y en su interior maldicen".


Todas las Organizaciones de los Laicos Católicos de todo el país estaban en función del evento. El avión presidencial "Sierra Maestra" fue el responsable de llevar a la vera imagen de la Virgen de la Caridad hasta la ciudad habanera. De ahí sería llevada en una carroza hasta la Plaza Cívica "José Martí", donde se celebró la Misa, la noche del día 28.


La imagen fue escoltada por el Arzobispo de Santiago de Cuba, Monseñor Pérez Serante, los Padres Capellanes del Ejercito Rebelde: Sardiñas y Rivas, una representación de los Veteranos de la Guerra de Independencia y custodiada por cuatro miembros de los Rebeldes o Barbudos, como cariñosamente los llamó el pueblo.


Todo esto trajo consigo una repercusión internacional apoteósica: Discurso del Papa Juan XXIII, dirigido al pueblo cubano, envíos de misivas del Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Consejo Directivo de los Congresos para el Apostolado de los Laicos, Organizaciones Mundiales de Mujeres, de Estudiantes e Intelectuales Católicos, entre otras.


La procesión comenzó a las 8 y 15 de la noche, en Prado y Neptuno, motocicletas de la Policía Revolucionaria rugientes alrededor de un joven católico que alzó su antorcha en medio de una salva de aplausos y banderas cubanas y religiosas. Los últimos llegaron a la Plaza, a las dos de la mañana del domingo.


Junto al altar se colocaron el Cardenal, el Nuncio Papal, los Obispos, miembros del clero regular y secular, las autoridades del Gobierno: el Presidente de la República, el Primer Ministro, el Jefe del Ejercito Rebelde, varios Ministros, Comandantes de la Revolución y del Cuerpo Diplomático Acreditado en Cuba.


Plegarias y cánticos se elevaron al cielo, la Banda de Música entonó las notas del Himno Nacional para dar comienzo a la Santa Misa, los fieles agitaban sus pañuelos para saludar a la Virgen. Descubiertos, aquella inmensa muchedumbre resistió las inclemencias de un tiempo lluvioso. Al finalizar se oyeron las palabras del Papa, que impartió la Bendición Apostólica.


Después del emotivo acto en la Plaza, se realizó el domingo, la Asamblea Plenaria de la Acción Católica Cubana, que se reunió en el Stadium de la Tropical, con unos 12 mil miembros del Apostolado Seglar. Terminó tan magno cónclave con la proclamación del Credo Social Cristiano, basado en la Doctrina Social de la Iglesia.

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