lunes, 5 de abril de 2010

GRACIAS… A LOS LOBOS DE TAMBOV I por Guillermo Fariñas Hernández.

La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, 11 de febrero del 2010 (FCP). Son muchos y variados los analistas contratados por disímiles Grupos Multi Disciplinarios, que han dedicado a evaluar mis iniciales motivaciones anticastristas. Ninguno de estos se ha centrado en investigar la influencia en mí actual actividad "subversiva", por mí estancia en Tambov, Rusia, desde 1981 hasta 1983 del pasado Siglo XX.
A esta ciudad de la actual Rusia Central, arribé en mi condición de cadete, para estudiar una Ingeniería Militar, en una de las seis academias castrenses con que constaba en ese momento el Oblags (región) de Tambov. Si he de ser sincero con los lectores, hasta ese instante me sentía un auténtico partidario de Fidel Castro y su régimen.
Ya en la embajada cubana de Moscú, se nos reunió con el general de brigada José Acevedo, Agregado Militar, Naval y Aéreo, quien venía acompañado por un teniente coronel del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), nombrado Telmo Suárez. Este último oficial era el jefe de Contra Inteligencia Militar (CIM) en la legación diplomática.
Ambos nos advirtieron a los que viajaríamos a Tambov, que era un territorio soviético caracterizado por ser altamente hostil hacia los cubanos y otros militares que estudiaban allí. Nos contaron sobre altos índices de violencia, alcoholismo, drogadicción y prostitución, que en ese sitio persistían, pese a la labor política del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).
Como noveles aspirantes a comunistas algunos preguntaron con ingenuidad: ¿Cómo era posible, que tras 64 años de construcción del socialismo, dentro de la URSS pudieran ocurrir aún esas cosas? La quincena de adolescentes sentados, partíamos de la premisa según la teoría "científica" marxista-leninista, que nos aseguraba: "La construcción del socialismo… es irreversible".
Durante la reunión no se pudo sacar nada en claro, respecto a lo que realmente acontecía en aquella localidad soviética y por tanto, salimos con serias dudas de aquel encuentro. La respuesta no las dio un par de días después, un teniente coronel que realizaba su Candidatura a Doctor en Ciencias Políticas en la moscovita Academia Militar "Vladimir Ilich Lenin".
Este se nombraba Rolando Alfonso Borges y ya ostentaba un alto cargo en la Dirección Política del MINFAR, por lo que algunos oficiales aseguraban, que era hombre de confianza del general de división Sixto Batista Santana, titular de la misma. Cuando se enteró que estudiaríamos en Tambov, exclamó: ¡Van para la cuna de la contrarrevolución rusa y antisoviética!
Al llegar a la ciudad de marras, en primera instancia no nos dio tiempo para percatarnos del alto nivel de rechazo a los cubanos. La razón de esto fue, que tuvimos que hacer una preparatoria intensiva en la lengua de Leon Tolstoi, para poder manejar ese idioma eslavo, en cerca de 60 días y no nos quedaba tiempo casi, para socializar con los habitantes aquel lugar.
Sin embargo, a partir de poder verbalizar correctamente en esa lengua eslava, surgieron toda una serie de amistades, noviazgos y hasta matrimonios de cubanos con los pobladores de Tambov. Estas relaciones no estuvieron exentas de rudos enfrentamientos físicos con los tamboenses, con lesiones por ambos clanes.
Era un asunto real y plausible, que existía dentro de la población autóctona de aquel lugar un claro rechazo al ideal comunista. Respecto a este punto, se comportaban abiertamente cuales acérrimos contrarrevolucionarios y repetían frases despectivas dirigidas al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Algo que no ocurría en otras partes de la URSS que visitábamos.
Los meses de convivencia pasaron con rapidez y ya estábamos en nuestro primer año en Tambov, los cadetes cubanos de dos cursos superiores a nosotros, sólo venían a recibir las clases, puesto que vivían con sus novias rusas en sus respectivos domicilios. El coronel del Ejército Soviético Pavel Abramov nos había prometido, que a partir del segundo años podríamos hacer lo mismo.
Este oficial ruso había estado destacado en las tropas de ocupación soviéticas en Alemania del Este, Checoslovaquia y Hungría. Ya al final de su carrera castrense se desempañaba como jefe de la Facultad de Extranjeros de la Academia Militar, con un fuerte vínculo con el GRU (Gazudartuba Rasbiechika Uprasnienie) o Dirección Estatal de Espionaje.

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