jueves, 3 de septiembre de 2009

VIVENCIA (II y Final), Clara Pérez Gómez.


Camajuaní, Villa Clara, 3 de septiembre del 2009. (FDC). La comunicación desde los municipios con cualquiera de los centros hospitalarios en esta provincia, es pésima. Además sujeta a leyes que en este país son absurdas, si se tiene en cuenta que aquí el teléfono es una necesidad de la cual la inmensa mayoría carece.

Quien tiene un familiar hospitalizado y desea estar bien informado de su estado de salud, debe recurrir a inventos para escabullirse dentro del edificio, lo que incluye el soborno. De lo contrario, escuchar a quien atiende en información decirte que tu paciente se encuentra reportado de grave, crítico o estable, sin más explicación.

A esa hora de la mañana o tarde, no pueden pasar la llamada a la sala, pues esta establecido que solo sea en horario nocturno hasta las 10: 00 p.m. Para esta información ya usted hizo una fila en un teléfono público que funcione y esperó a que personas también necesitadas, trataran de resolver su problema.

Esto ligado a otras dificultades, como es la falta de higiene en muchos de estos centros de salud, por lo cual el paciente suele complicarse a veces con otras patologías, me hizo sentir una reacción adversa al criterio de remisión de mi nieta. Aunque sin otra alternativa acepte disciplinadamente.

El traslado en ambulancia solo permite un acompañante, por lo que sin reclamos dejé que sus padres se fueran con la niña. Como era de noche confié en la atención hospitalaria y esperé la mañana del día siguiente, para personificarme en el Hospital Pediátrico Provincial “José Luís Miranda”, en la ciudad de Santa Clara.

Si se tiene en cuenta, que trabajo para este Ministerio de Salud Pública, hace 25 años, previa presentación del carné de trabajadora, pude llegar a la sala donde había sido internada la niña. Sala de Gastro, cama 12. Allí no te maltratan, simplemente debes recordarles que estas ahí con un familiar para que lo atiendan.

Salí ya entrada la tarde, le habían retirado la hidratación, pero ahora la infante estaba con fiebre mantenida de 38 grados y su estado de ánimo no me gustaba, a pesar de saber que estaba enferma, en esos momentos aun no estaba diagnosticada. Por lo que antes de retirarme le planteé mis dudas a la enfermera de turno.

A la mañana del tercer día de ingreso, la menor estaba en un estado alarmante y todavía sin diagnostico. El único análisis clínico indicado, hube de llevarlo yo personalmente hacia el Laboratorio de Bacteriología de esta ciudad, a las 9: 00 a.m. de este mismo día, porque no lo habían pasado a recoger.

Después de exigirle a la estudiante en medicina, que se encontraba de guardia en la sala, la presencia de un especialista, que valorara a la paciente, le fue realizado al llegar este un leucograma urgente, porque el que se le hizo como esta previsto a su llegada…. se extravió. Fue solo entonces que se empezó un tratamiento con antibióticos.

No obstante, a las 6: 00 p.m. del día en curso, a criterio del gastroestentorólogo y al no tener mejoría, la paciente fue sometida a una punción lumbar. Pasada la hora de recuperación de esta prueba y luego de comunicarme que el resultado era negativo, fui invitada a salir de la sala con mucha diplomacia.

Imagínese como seria la estancia en este lugar para los que por miedo o por ignorancia no se atrevan a defender la vida de su enfermo. Ninguna de aquellas cuatro madres con sus infantes recluidos en el mismo cubículo, incluso antes que mi nena, sabían las reales dolencias de sus descendientes.

Una de ellas mintió al médico sobre el estado de su hijo y se lo llevó de alta, comentándonos a los presentes, que el tratamiento clínico dado ahí a su nené, se lo hacia ella en su casa con mejores condiciones higiénico-sanitarias. Imagínense, esto ocurrió después de haber pasado casi 24 horas sin agua.

Finalmente mi amada consanguínea fue dada de alta médica a los cinco días de permanencia en el Hospital Infantil de la provincia. Los especialistas de allí le diagnosticaron como a todos los críos que por ese tiempo se encontraban en ese cuarto, que poseía una Diarrea Bacteriana. Sin dudas resultó una conclusión para salir del paso.


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