martes, 23 de marzo de 2010

SU PRERROGATIVA, Félix Reyes Gutiérrez



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Ranchuelo, Villa Clara, 11 de febrero del 2010 (FCP). El Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es uno de los más violados por la actual administración de la República de Cuba, gestora y firmante del documento aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948. Razón por la que muchos cubanos buscan salir del país de manera ilícita.



En la tercera semana del mes de enero del 2008, Erick González Gutiérrez, de 31 años de edad y con domicilio en la calle J # 92 A, entre 1ra y Final, del reparto Santa Catalina, en Santa Clara, se trasladó hasta la provincia de Cienfuegos para tratar de abandonar la isla vía marítima por la zona sur del archipiélago. Una vez más intentaba alcanzar tierras de libertad.



Sin embargo, el intento de emigrar hacia el exterior nuevamente se le frustró, porque miembros de la Seguridad del Estado (G-2) del territorio sureño lo apresaron en compañía de tres ciudadanos que perseguían igual objetivo. El cuarteto de personas fue conducido a la sede de la Policía Política de esa ciudad donde fueron interrogados e internados en los calabozos.



Al día siguiente, los detenidos fueron trasladados hacia las oficinas de la Policía Política en Santa Clara. Allí mantuvieron a González Gutiérrez arrestado bajo un presunto delito de Salida Ilegal del País y le aplicaron una medida cautelar, que se prorrogó hasta el mes de octubre, fecha que lo sancionaron a cuatro años de privación de libertad, mientras el resto fue liberado.



El descendiente del matrimonio conformado por Raúl González Hernández y Nancy Gutiérrez Fleites, cumplió año y medio de condena en las cárceles Jóvenes de Villa Clara y Guamajal de Hombres. Luego transitó durante 90 días por varios Correccionales de Trabajo Forzado con Internamiento del territorio villaclareño hasta que se le concedió la libertad condicional.



Durante la madrugada, del 22 de septiembre del 2009, el obrero perteneciente a la Brigada de Saneamiento del Acueducto Municipal en Santa Clara dormitaba junto a su esposa Gipsy Bernal Fleites. Un dúo de adeptos del régimen arribó a la vivienda e interrumpió el sueño de ambos. Le dijeron al varón que estaba detenido y lo trasladaron a la sede del G2, en la capital provincial.



Al amanecer, fue conducido a las oficinas de la Seguridad del Estado en la provincia Cienfuegos, a petición de estos. Días después Nancy y Gipsy se personaron en el lugar para interesarse por él y escucharon de manera asombrosa como el instructor Yoel Brito les decía, que el muchacho estaba bajo investigación por la supuesta infracción de Tráfico de Personas.



Pasado un mes, el joven fue conducido a la prisión de Ariza donde durante dos semanas durmió en el suelo por falta de camas, según le expresó Guillermo González Mora, jefe del penal. En la penitenciaría pernocta junto a 18 personas de las provincias Cienfuegos, Matanzas, Villa Clara y La Habana en espera de ser enjuiciadas por pretender marcharse del archipiélago.



Ante los hechos, los progenitores y cónyuge del joven realizaron reclamaciones por escrito a la Fiscalía General de la República de Cuba, Fiscalía Provincial de Cienfuegos, Consejo de Estado de la República de Cuba y Ministerio del Interior Nacional, pero hasta la fecha no han recibido respuesta alguna. Parece que la comunicación entre los dirigentes y el pueblo sigue defectuosa.


Desde junio del 2009, el menor de los descendientes de Raúl y Nancy se encuentra visado por el Departamento de Refugiados de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos de América en La Habana, con CU 20792. Él que nunca deseo militar en la organización de pioneros José Martí y se rehusaba usar la pañoleta en los colegios, ahora que pudiera cumplir su sueño, está en prisión.



Erick ha tratado de saltar del terruño nacional en disímiles ocasiones, pero la suerte no lo acompaña. Los guardias lo capturaron por la zona de Encrucijada en una ocasión, dos veces por territorio cienfueguero y espirituano. También los guardacostas norteamericanos lo contuvieron en una ocasión. Desde los quince años obstruyen su sueño, a pesar de ser su prerrogativa.



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