jueves, 14 de mayo de 2009

LA (IN) POTENCIA MÉDICA EN CUBA, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 14 de mayo del 2009 (FDC). En los últimos tiempos observamos como algunos slogan que estaban presentes en el arsenal propagandístico del régimen han desaparecido. Frases como: “Cuba es una potencia médica mundial”, es en la actualidad una expresión olvidada.

Para los tontos observadores de países foráneos, la isla se presentaba como un supuesto potencial asistencial. Al interior de igual forma, pero sin instalaciones hospitalarias adecuadas para los pacientes de a pie y sin medicamentos. El poderío en medicina propagado por el gobierno no era tal, debido a las carestías del sistema de salud.

A inicios de la década de los 90, el Período Especial, agudizó la crisis de uno de los baluartes de la “triunfante” Revolución Cubana. Hoy, hasta la ética profesional, base de dicho bastión se ha visto afectada, motivado por la desaparición de los subsidios soviéticos y continuos errores en la dirección de la economía.

Los pobladores cubanos de menor poder adquisitivo sufren los problemas que se derivan de este sector. Igualdad; el presunto caballo de batalla del sistema fue echado a un lado sin cortapisas. En cualquier hospital de la isla se observan salas que se pagan en divisas. Ya sean para extranjeros o cooperantes internacionalistas en el exterior.

Es cierto, que se inauguraron decenas de policlínicos, consultorios médicos y muchos otros centros asistenciales, para contrarrestar la caída estrepitosa de dicho sector después del desmoronamiento del Muro del Berlín. Estas aperturas fueron fachadas para la opinión nacional e internacional.

Como edificaciones levantadas sobre arenas movedizas, toda esta superestructura con el de cursar del tiempo y la profundización de la debacle en el sector financiero y unido a un crecimiento cada año del déficit fiscal erosionaron las mismas. Al carecer de los recursos materiales necesarios para el mantenimiento constructivo la situación se empeoró.

El andamiaje creado poco a poco se transformó. Consultorios del médico de la familia, no concebido para tales fines, los han convertido en casas-albergues. Otros en almacenes de materias primas y no pocos en Comités Militares. Disímiles hospitales y policlínicas reflejan la desidia por su total estado de abandono.

Cuba en realidad, nunca llegó a ser una potencia médica. Esto fue el sueño chovinista de los aún trasnochados dirigentes de la cúpula verde oliva. Aún en las (in) Reflexiones, el doctor Castro expresa que el país está preparado para contrarrestar la Influenza A H1N1 al pretender desconocer el déficit de fármacos. Muchos comercializados en monedas convertibles.

Unido a estas graves deficiencias y calamidades, hoy la isla está falta de especialistas en diferentes modalidades clínicas ya que los galenos viajan al exterior como mercancías, en busca de mejoras económicas a cambio de petrodólares. Mientras otros contribuyen a la extensión de la influencia política del poder castrista en tierras foráneas.

Quienes prefieren no abandonar a sus familiares, aguijoneados por la necesidad aceptan sin reticencias pequeños regalos en especies, que los pacientes llevan a la consultas con el objetivo de lograr una mejor atención. Resulta evidente que el enfermo sustituyó el papel del Estado, en cuanto a la obligación de estimular al trabajador de la salud adecuadamente.

La falta de experiencia profesional de muchos que han quedado como sustitutos de los que marcharon al exterior, ha sido la causa de costosos errores profesionales. Que en muchos casos han puesto en peligro la vida de los pacientes y hasta la muerte. Así está la (in) potencia médica en la Cuba de hoy.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada