jueves, 14 de mayo de 2009

UNIDAD; GARANTIA DEL CAMBIO, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 14 de mayo del 2009 (FDC). La historia de nuestro país ofrece innumerables ejemplos de lo que ha significado la unidad para la causa de la libertad. En la lucha por la independencia nacional del yugo español y luego en la república para consolidar la misma, esta se convirtió en una necesidad impostergable.

¿Cuántas derrotas fueron infligidas a las filas de los insurrectos por la división que existía entre los dirigentes mambises? Posiciones encontradas en la Asamblea de Guáimaro, entre las corrientes históricamente denominadas Civilistas y Militaristas, sembraron la desconfianza y el fraccionamiento en las huestes patrióticas.

Cruentas luchas, inmensos sacrificios, acompañaron las batallas que se desarrollaron en el siglo XIX contra el colonialismo hispano por la independencia. La prolongación durante años de estos conflictos tuvo entre sus causas la falta de cohesión, tolerancia, unidad en las filas patrióticas.

De ahí el surgimiento entre las gloriosos sacrificios de entrega a la patria cubana de algo tan ignominioso como el Pacto del Zanjón. Donde la gran parte de los independentistas en armas aceptaron la rendición debido a la dispersión entre sus filas, que fue algo bochornoso en la construcción de una nueva nación.

Patético resultó el bregar desplegado por el apóstol José Martí en sus extensos recorridos por las tierras americanas, en visitas a las comunidades de cubanos emigrados. Donde en emotivos y fogosos discursos llamaba con su verbo elocuente a la unidad, pues esta era la palabra de orden.

Divide y vencerás es el axioma usado por los enemigos del progreso¿ Cuanto daño a causado a los luchadores por la libertad, la democracia y los derechos humanos? ¿Qué cantidad de sistema sociales progresistas y liberales han sido derrotados por los desavenencias internas que han desembocado en la desintegración?

Dictaduras comunistas en la Europa Oriental y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS) no solo mantenían el poder por la enorme represión que ejercían contra los disidentes. También gracias a la fragmentación prevaleciente entre los temerarios oponentes y contestarios.

Los 50 años de poder totalitario en Cuba confirman una vez más que la ausencia de un frente común, unido políticamente, con un programa consecuente es la causa de la permanencia de la dictadura en el poder. Con su secuela de violaciones sistemáticas de los derechos propios de los seres humanos, carentes en nuestro archipiélago.

Hasta el presente, la unidad en la diversidad no se ha logrado, pese a los grandes esfuerzos desplegados por los que ven en la unión de todas las fuerzas opositoras a la tiranía, el único camino posible de liberar al pueblo cubano de esta pesadilla. La fragmentación entre los enfrentados públicamente al castrismo es el pan nuestro de cada día.

Durante estos años de duro batallar, hubo momentos cumbres en que el movimiento discrepante al totalitarismo cerró filas alrededor de una gran iniciativa. El “Proyecto Varela” puso al régimen contra la pared, obligándolo a poner al desnudo sus intenciones de perpetuarse en el poder indefinidamente.

¡Que gran momento! Donde los abnegados combatientes contra el poder absoluto, movilizaron a la opinión pública nacional e internacional, en busca del apoyo necesario para este crucial documento. Que de haber sido aprobado, abría la posibilidad a la ciudadanía cubana de manifestarse libremente hacia la transición de un Estado de Derecho.

Inmovilismo, unido a la falta de perspectiva sobre el futuro desarrollo de los acontecimientos, son algunos rasgos que caracterizan a una gran parte de la disidencia. Lo cual es aprovechado por la Seguridad del Estado, para dispersar sus filas, sembrar la insidia, la desconfianza y el pesimismo en el triunfo de la causa.

Cuba reclama de forma urgente a sus hijos basándose de principios bien definidos, la unión por la libertad y un Estado Democrático. Para alcanzar el respeto absoluto a los derechos humanos, el pluralismo político, el avance gradual hacia la economía de mercado. Sin esa necesaria unidad no se podrá vencer al sistema totalitario.

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