jueves, 14 de mayo de 2009

UN LADRÓN AUTORIZADO, Félix Reyes Gutiérrez.

Ranchuelo, Villa Clara, 14 de mayo del 2009 (FDC). Según el diccionario de la lengua española Larousse, el verbo estafar significa extraer dinero o cosa de valor con engaño, cobrar más de lo justo o pagar menos de lo debido. Es sinónimo de las palabras: fraude, timo, engaño, robo, despojo, trampa o chantaje.

La estafa es uno de los métodos utilizados por el gobierno castrista para obstaculizar la labor de los activistas de derechos humanos y perpetuarse en el poder. Procedimiento que se aplica sobre los disidentes callejeros, bibliotecarios y periodistas independientes, estos dos últimos por su labor informativa hacia sus coterráneos y el exterior.

Los despojos por parte de los adeptos del régimen se efectúan a los oponentes pacíficos a través de operativos policiales comandados en la generalidad de los casos por oficiales de la Seguridad del Estado. Se producen tanto en los domicilios como en las calles, preferentemente cuando los disidentes realizan actividades contestatarias en fechas conmemorativas.

Algunas de estas son el 28 de enero, natalicio del apóstol nacional de Cuba José Martí; 24 de febrero, derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate”; 18 de marzo, arresto de 75 oponentes no violentos durante la denominada Primavera Negra de Cuba; 20 de mayo, día de la independencia nacional y 13 de julio, hundimiento del remolcador “13 de marzo”.

Cuales trampas están dirigidas a la expropiación de medios de trabajo como cámaras fotográficas y videos, computadoras personales, fax y teléfonos celulares. De igual modo radios portátiles, libros, calzado, prendas, efectivo y hasta la enseña nacional.

Han sido víctimas de este tipo de represalia decenas de luchadores pro-democráticos de diferentes edades, sexos y región. Desde Dagoberto Valdés, comunicador alternativo, de la página digital “Convivencia”, domiciliado en la municipalidad de Pinar del Río hasta los hermanos Néstor y Rolando Rodríguez Lovaina, residentes en la oriental provincia Guantánamo.

También este redactor ha sido blanco de la práctica ilícita por parte de los represores castrenses. Durante el año 2007 la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) en Villa Clara por órdenes de la Policía Política me obstaculizó mediante un hurto de efectivo el libre flujo de información a través de Internet.

A mediados del referido año adquirí una tarjeta por un monto de 5 pesos convertibles, equivalente a 120 pesos nacionales y dos horas de servicio en la red del recinto situado en la calle Marta Abreu, de Santa Clara. Me asignaron el ordenador número tres y transcurrido el tiempo establecido retorné a mi hogar con la certeza de haber realizado los envíos correctamente.

Al día siguiente establecí comunicación vía telefónica con los posibles receptores, unos residentes en los Estados Unidos de América y otros en Europa. En las charlas constaté que los trabajos periodísticos no fueron recibidos, paradójicamente los pocos e-mail de índole personal viajaron por la Internet sin dificultad alguna.

Durante el 2008, una quincena de opositores pacíficos demandamos frente a la sede de la Seguridad del Estado en Villa Clara, la injusta detención de Jorge Luís García Pérez (Antúnez). Cuando fuimos apresados, los uniformados me sustrajeron una gorra que portaba en la cabeza, de color azul, con la bandera nacional y el nombre de Cuba en su parte frontal.

Semanas después informé lo acontecido a Miguel Merino, luchador anticastrista exiliado en el estado norteamericano de Carolina del Norte. Este me envió el gorro de regalo y contestó: “Lo que vale el gobierno cubano es una migaja, no pierdas tiempo en reclamar la gorra porque está en manos de un ladrón autorizado”.
feregut@yahoo.es

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