viernes, 12 de febrero de 2010

LA INDIGENCIA EN CUBA, Liste Zamora Carrandi.


Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 21 de enero 2010. (FCP) Es normal para los nacidos en Cuba, oír hablar hasta el cansancio, sobre las bondades, que supuestamente, el gobierno revolucionario, ha tenido con sus ciudadanos. Pero este discurso hueco, a 50 años de mentiras y falsas promesas ya no conmueve a nadie.

Mucho menos es creído por aquellos nacionales, que con la llegada del nuevo año y la adopción por parte de Castro II, de medidas encaminadas a eliminar según él, al “paternalismo estatal”, en realidad lo que ha provocado es un incremento del número de paúperos. Con el arribo del crudo invierno al territorio de la isla, la situación de estos ha empeorado.

Se comunicó a la población, que la tarjeta de abastecimiento tiende a desaparecer, esto ya constituye un problema, que le quita el sueño a cualquiera, no porque esta resolviera mucho, pero al menos tenían asegurado 10 días del mes con alimentos a precios subsidiados. Estos, en los mercados alternativos (estatal, cadena o campesino) en moneda nacional, están elevadísimos.

Los comestibles liberados de la libreta de Control de Alimentos, como es el caso de los chícharos su precio es ahora 20 veces más alto y nadie los compra, estos se han contaminado por plagas. En enero sin dar explicación, quitaron una libra de azúcar crudo de forma arbitraria, por lo que se reduce a dos libras por persona este producto, con el que se mitigaba un poco el hambre.

El comercio de contrabando, aunque tremendamente perseguido por la Policía Nacional, subsiste, pero a ella sólo pueden acceder los nuevos ricos, integrados esta vez por dirigentes, militares y gerentes. Estos también son los que pueden comprar en las Tiendas Recaudadoras de Divisas, de la cual se benefician además, aquellos que tienen familia en el exterior.

Cubanos de a pie, trabajadores, jubilados, incapacitados (físicos o mentales) y desprotegidos, a duras penas pueden sobrevivir, ellos no pueden comprar todo lo que necesitan, pues de percibir algún sueldo, este no les alcanza para pagar agua, luz y comida. Para colmo de males, a los asistenciados ya sean ancianos o minusválidos les han retirado toda ayuda económica.

Resulta ilógica la cruzada que se lleva a cabo por las radioemisoras del país, con las personas que deben pagar los módulos de cocina, así como los refrigeradores, que de forma obligatoria tuvieron que adquirir en la campaña de ahorro que promovió el estado cubano. La mayoría de las personas, pagaba la deuda con la chequera de Asistencia Social, ahora se habla de un embargo.

Imposible olvidar la situación de la vivienda en el archipiélago, se pretende echarle la culpa a los eventos meteorológicos, que de alguna forma salpimentaron la situación, que de por sí se encontraba grave. Desde el comienzo de la revolución, se hizo imposible reparar los inmuebles, construir o reconstruir, se dió el fenómeno de hacinamiento en los hogares.

Todo esto, unido a los frentes fríos que azotan a Cuba en este invierno, hace que la población más susceptible quede a merced de la caridad, de no encontrarse esta, que brinde un plato de alimento caliente y una cobija, se corre el riesgo de adquirir enfermedades respiratorias e incluso la muerte. Como es el caso de 20 ancianos fallecidos en Santa Clara en los últimos días.

Estos mendigos en número impreciso, duermen en funerarias, hospitales, baño público “Las Arcadas”, Terminales de Ómnibus y Ferrocarriles, para evitar estas escenas tan deprimentes que son observadas por los turistas, recurrieron a cazarlos como animales, para albergarlos en el Complejo Cultural Abel Santamaría.

Decía Herbert Spencer: “De mala humanidad no pueden hacerse buenas instituciones”, por su parte José Martí complementó la frase al decir: “La miseria pública será, pues, con semejante socialismo…palpable y grande. El funcionarismo autocrático abusará de la plebe cansada y trabajadora. Lamentable será, y general, la servidumbre”

Y continuaba: “…la acumulación de funciones en el Estado, que vendrían a dar en esa dolorosa y menguada esclavitud…que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos…”

Los nacidos después del triunfo revolucionario, se acostumbraron a escuchar la repetida consigna “Patria o Muerte”. Lo que no se esclarecía al principio, ahora se vislumbra diáfanamente, que la Patria es para ellos y la muerte para el pueblo. De continuar la situación como hasta ahora, se incrementará notablemente el número de indigentes en Cuba.





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