viernes, 12 de febrero de 2010

¿POR QUÉ CULPAR AL CAPITALISMO? Ramón Jiménez Arencibia.


El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 28 de enero del 20l0. (FCP). Los trágicos sucesos ocurridos en Haití, que mueven la solidaridad y la ayuda humanitaria hacia esa república caribeña, han conmovido al mundo. Las patéticas escenas trasmitidas por las televisoras, laceran la conciencia de hombres y mujeres de todos los continentes, ante golpe tan bestial de la naturaleza.

No faltaron de inmediato, los que en forma oportunista quisieron aprovechar la actual situación de dolor y angustia, en que vive el pueblo haitiano, para acusar al Capitalismo. Los terremotos no son fenómenos históricos, donde está presente la mano del hombre, sino catástrofes naturales objetivas, ajenas a la voluntad humana.

Esta corriente política latinoamericana, encabezadas por los países integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. (ALBA), es oportunista. La misma que en la Cumbre Mundial contra el Calentamiento Global rechazó los acuerdos finales de la conferencia y culpó, a los países desarrollados, de la contaminación ambiental.

Es evidente que estos desastres ocurren, independientemente del sistema social imperante. En China hace algunos años hubo un terremoto de enormes proporciones, el cual causó miles de muertos y la república asiática…. es un país socialista. Sismos, tsunamis, erupciones volcánicas, huracanes, estos ocurren, sin importar el régimen económico social vigente.

Una vez más, con motivo de la sesión de apertura de la Asamblea Multiétnica y Nacional Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías, presidente de Venezuela, volvió arremeter contra el capitalismo. Culpó al sistema, de la miseria del pueblo haitiano y cantó loas al socialismo, el cual según su criterio salvará a los pueblos pobres y subdesarrollados.

Chávez Frías, como Fidel Castro Ruz, coinciden en querer levantar de la tumba a un muerto, que es el socialismo, pues ellos y sus seguidores no acaban de aprender las lecciones de la historia. Los pueblos de la desaparecida Unión Soviética, los de Europa del Este y el cubano, son vivos ejemplos de lo que la Dictadura del Proletariado les ofrece.

En la economía del estatismo se ha demostrado su ineficacia e ineficiencia, además de ser fuente de burocratismo y corrupción. Después de 50 años, la Patria de José Martí y Antonio Maceo, sufre las consecuencias nefastas de la dirección centralizada y el dominio de un régimen político totalitario.

Las estadísticas oficiales informan y recientemente el Ministro de Economía y Planificación, dio a conocer ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pobre desempeño de la economía en el año recién concluido. Incumplimiento del Producto Interno Bruto planificado, decrecimiento de la producción industrial, disminución de las exportaciones e importaciones… son realidades.

Disminuye la productividad del trabajo con relación al año anterior, cuestión esta que preocupa a todos. El indicador de referencia es la base fundamental para cualquier desarrollo sostenido de la economía. El país no progresa, sigue estancado, existe una gran incertidumbre en la población sobre los próximos pasos que dará la máxima dirección política.

Ahora, ante la tragedia haitiana, la tarea inmediata es la ayuda solidaria que mitigue el dolor de los miles de afectados. No utilizar este escenario de desolación, destrucción y muerte, para criticar al capitalismo y defender al socialismo naufragado, de donde no podrán extraerse los remedios para las enfermedades sociales, económicas y políticas.

René Preval, presidente de la destruida república, declaró en la Conferencia de Ayuda a Haití, que tuvo lugar en Santo Domingo: “…. la ayuda debe ir más allá de curar las heridas provocadas por el devastador sismo, debe dirigirse a la estabilidad política y económica, para lograr el desarrollo y eliminar la pobreza”. Palabras estas muy sensatas, pues descartan al socialismo.

Torrentes de ayuda financiera y materiales, es lo que se exige de la comunidad internacional para socorrer a uno de los países más pobres del planeta. Las naciones tienen que orientar, como encausar la economía de este pueblo, para que libere sus fuerzas productivas, entonces ¿Por qué culpar al capitalismo?


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