viernes, 12 de febrero de 2010

OJALA OBAMA LES DURE MUCHO, Guillermo Fariñas Hernández.

La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, 21 de enero del 2010 (FCP). Muchos hombres y mujeres en el mundo se quedaron atónitos, cuando el presidente venezolano Hugo Chávez Frías quebrantó las reglas preestablecidas. Este ante los asistentes a la Cumbre Mundial del Cambio Climático, Copenhague-2009, criticó burlescamente a su homólogo estadounidense Barack Obama.

Refiriéndose a que el inquilino del Despacho Oval, había estado parado en esa misma tribuna el día anterior, el líder del enunciado, pero nunca teorizado Socialismo del Siglo XXI, expresó: “Todavía aquí huele a azufre….”. Lo que daba a entender a quienes lo escuchaban, que Obama era representativo de Satanás, que en la religión judeo-cristiana significa el mal.

Todo parece indicar, que este aspirante a dictador de izquierda no ha caído todavía en cuenta, que él y su proceso populista-semitotalitario, no ha traído una confrontación bélica con todas las de la ley, precisamente porque resultó electo Obama. El primer afroamericano electo presidente de los Estados Unidos de América, no posee ideas y tendencias guerreristas.

Barack, es ante todo un estadista, que gusta de la negociación y lo ha demostrado en más de una ocasión ante los habitantes de este planeta. De no ser así, ya habría dado la orden de atacar a los gobiernos terroristas de Corea del Norte e Irán, ambos Estados, públicamente hostiles a la sociedad norteamericana y quienes se arman peligrosamente.

Al tomar posesión de la Casa Blanca, Obama, recibió los dos frentes de guerra abiertos por su antecesor George W. Bush. Ellos fueron la confrontación violenta en Irak, que sacó del poder al genocida Saddan Hussein y la intervención de esa misma nación, la mayor potencia mundial, en Afganistán.

Cual nuevo presidente, este hijo de inmigrantes africanos y asiáticos, se encontró con un hecho bélico consumado. Por tanto, como Comandante en Jefe de todas las Fuerzas Armadas de la tierra yanqui, su deber no puede consistir en rendirse y retirar las tropas de esos países, porque podría ser interpretado como una señal de debilidad y pudieran volver a atacarlos.

Obama tiene la obligación sagrada, ante la parte mayoritaria de la ciudadanía norteamericana que lo eligió e incluso con la porción de sus compatriotas que no votaron por él, de asegurarles tranquilidad y confianza. La administración estadounidense no puede darse el lujo, de permitir que suceda otro 11 de septiembre, cuando fueron derribadas las Torres Gemelas.

El predecesor republicano del actual mandatario yanqui, activó la IV Flota, un dispositivo de ataque y defensa exclusivo para el continente americano. Oficialmente se anuncia que es para combatir al terrorismo, pero extraoficialmente no se define, contra cuáles de los focos ahora violentos o potencialmente impulsivos, está dirigida.

Unas siete bases militares fueron activadas en territorio de Colombia, en todas ellas pueden permanecer soldados norteamericanos. Los mandatarios de la izquierda radical de la América Latina, el mencionado Chávez Frías, junto a Evo Morales Ayma, Rafael Correa González y Daniel Ortega Saavedra, son los que con mayor vehemencia han protestado.

Las autoridades estadounidenses, negocian actualmente reactivar el cerrado enclave castrense de Palmerola, en la República de Honduras. Versiones periodísticas no oficiales afirman, que también se parlamenta con el gobierno derechista de Panamá, para que este permita usar parte del territorio istmeño a las tropas yanquis.

Los peligrosos acercamientos de los gobiernos populistas de la izquierda en el poder, con la República Islámica de Irán. Todo esto unido a una desenfrenada carrera armamentista del chavismo, caracterizado por la compra a Rusia de aviones caza-bombarderos, tanques, buques de ataque y hasta submarinos.

Un gasto innecesario, porque se conoce que por los tratados militares, si Colombia entra en una guerra con su vecina Venezuela, los ejércitos estadounidenses tendrán que intervenir a favor de la parte colombiana. Y ningún armamento es comparable al que poseen las tropas norteamericanas, donde cada día los aviones de guerra son manejados por robots.

No son pocos los analistas de la situación política latinoamericana, quienes consideran que de haber sido elegido, el confeso belicista John McCain, ya la guerra entre Colombia y Venezuela hubiera estallado. Si los cañones no han rugido aún, es porque sentado al frente del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos de América, está alguien que se apellida Obama.

Chávez y los que tomaron como una buena broma, esa alusión diabólica a Barack Obama, debieran darles al ofendido las gracias, por todavía no haberlos invadido y tener paciencia, ante las canalladas que dice en público este payaso disfrazado de presidente. Deben recordar al fallecido ultraderechista Ronald Reagan y rezar porque ¡Ojala Obama les dure ahí mucho!



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