viernes, 12 de febrero de 2010

QUIETA NON MOVERE II y final, Guillermo Fariñas Hernández.

La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, 4 de febrero del 2010 (FCP). Los modos de hacer antesala, resultan sospechosos bajo el prisma del tiempo. Cronológicamente coinciden con los preparativos del asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Hecho sorpresivo y sangriento acaecido en la ciudad de Santiago de Cuba, con más de 30 muertos por ambos bandos.

Por su parte, Leonov atendió y ayudó en Guatemala al pro-socialista Jacobo Arbenz. En esos menesteres contactó con exiliados cubanos amnistiados, tras el asalto al Cuartel Moncada y al futuro guerrillero Ernesto Che Guevara. Fue él quien le introdujo en la expedición del yate Granma, según afirma el expedicionario y Comandante del Ejército Rebelde Jaime Costa.

Una aparente debacle le sobrevino a Nicolai, en el segundo semestre de 1956. Pues los seguidores de Fidel Castro que preparaban un desembarco armado, fueron apresados por la Policía Federal de México. Entre los documentos ocupados por los uniformados, se encontraron instrucciones firmadas por Leonov, por lo que fue retirado como diplomático y regresado a Moscú.

Tras el triunfo de la rebelión guerrillera, en 1959, los Castro no olvidaron a su veterano mentor. Se asegura que fue él, quién coordinó los seis aparatos de Contrainteligencia e Inteligencia cubanos. Lo hizo a semejanza de los ya instalados en la Unión Soviética y devino una especie de intermediario entre la KGB y los hermanos Castro.

Antiguos miembros de alto nivel de los órganos represivos del régimen cubano, hoy retirados, plantean, que el propio Nikita Kruschov fue quien lo sancionó. Porque Nicolai se alineó con los nacidos en Birán, ante la solución de sacar los cohetes nucleares de Cuba, que el líder soviético le dio, a la denominada Crisis del Caribe o Crisis de Octubre, en 1962.

La medida se debió, a que Kolia en esas determinantes circunstancias le mostró más lealtad a la familia Castro, que a los propios comunistas soviéticos. Posterior a la caída en desgracia de Kruschov, resultó ascendido a las máximas instancias de la inteligencia soviética y medió entre Fidel y el dirigente soviético Leonid Brevniev.

Con la perestroika y el desmoronamiento de la URSS, este perdió mucho poder operativo. Puesto que junto a todos “Los Viejos Lobos de la Cheka”, fue pasado a obligatorio retiro. Las personas de la estirpe de Leonov y compañía, traman las conspiraciones hasta dormidos, algo que Gorbachov y sus cercanos sabían bien.

Nicolai Sergueievich fue el hombre clave, que intermedió entre la nomenclatura fidelista y aquellos comunistas radicales que gestaron un golpe militar contra Mijail Gorbachov. Después del fracaso de esta conspiración, en 1991, Nicolai Leonov fue retirado y por un tiempo vivió en Cuba, como medida de seguridad a su vida.

Ha recibido este alto galardón del estado cubano, sin embargo, está prohibido mencionar su verdadero papel, en la real gestación de Revolución Cubana. Eso le restaría su carácter autóctono, que sus máximos dirigentes le atribuyen a este proceso social. Por eso, los lectores del diario Granma con esta corta noticia, fueron engatusados a conciencia por los redactores.

Desde su dacha en las afueras de Moscú, el Viejo Kolia se debe desternillar de risa, porque como buen conocedor de la guerra en las sombras que es, sabe que su labor resultó excelente respecto a Cuba. Porque ahora, que está a punto de fallecer, se conoce sólo, algo sobre su persona, pues aplicó el Método de Mecer la Cuna en las Sombras.

Para aquellos dos hermanos, que dieron la orden de condecorar a Nicolai Leonov, tuvieron en cuenta el proverbio popular, donde con suspicacia se advierte: “No hace falta airar…. los trapos sucios”. Es que tales cuestiones son mejor ni agitarlas y mucho mejor, ni hablar sobre ellas. Aquí lo importante es tener presente la frase latina: “Quieta non movere”.

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