jueves, 20 de agosto de 2009

EPÍSTOLA DE LA REDACCIÓN, No: 14

EPÍSTOLA DE LA REDACCIÓN, No: 14

Por suerte para las ideas democráticas vivimos en un mundo interactivo, donde ya se hace muy difícil intentar tapar el sol con un dedo. De pronto mientras se disfruta de la tercera derechización en América Latina, el recién electo presidente de Panamá decidió salir del Parlamento Centro Americano (PARLACEN).

Una decisión criticada a toda voz por los seguidores de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) de la que el (des) desgobierno castrista es parte integrante. El presidente del país istmeño Ricardo Martinelli no quiere ser como su predecesor Martín Torrijos Espino, quien resultó una marioneta entre los petrodólares chavistas y las cooperaciones cubanas.

Estas cuestiones que ya comienzan a ocurrir en “Nuestra América”, como la denominó José Martí y Pérez, nuestro Apóstol Nacional son una muestra que a los gobernantes de izquierda les comienza a llegar su fin en el poder. Para colmo de males de algunos trasnochados totalitarios las tendencias políticas de derecha pronto equilibraran a nuestro continente.

El campeón invencible de Latinoamérica resultó ser sin lugar a dudas Álvaro Uribe Vélez, el presidente de la República de Colombia. Este abogado y politólogo aguantó con pie firme los embates del populismo chavista en su clímax y se transformó en una real alternativa ante el camuflado “Bolchevismo del Siglo XXI”.

De pronto se le unió por elecciones libres y secretas su ya mencionado homólogo panameño, cuestión que constituyó un duro revés para los planes de la izquierda radical castro-chavista. Pero no había modo de cuestionarlo públicamente, pues hasta sus adversarios políticos izquierdistas aceptaron su derrota de buena gana.

Esto rompió los futuros planes subversivos que elucubraban Hugo Rafael Chávez Frías, Daniel Ortega Saavedra, Evo Morales Ayma, Rafael Correa Delgado y los hermanos Fidel con Raúl Castro Ruz. Todos ellos pretendían aplastar las respectivas constituciones de sus patrias, para con un lenguaje seudo-revolucionario implantar o afianzar regímenes totalitarios.

La verdadera bancarrota de la tajante izquierda latinoamericana acaeció, en la madrugada del 28 de julio de 2009. Cuando José Manuel Zelaya Rosales fue desplazado del sillón ejecutivo en Honduras. Porque desconoció sendos mandatos de los poderes parlamentario y judicial de su país, que se les opusieron ha implementar una consulta popular para perpetuarse en el poder.

Lo que ocurre en el contexto internacional regional se refleja en las acciones que toma con su pueblo la nomenclatura fidelista al mando. Pues los veteranos máximos dirigentes del castrismo cubano comprenden, lo que significara respecto a ellos, la toma de un rumbo de la mayoría del continente americano hacía las coordenadas de la derecha.

Nada más perjudicial en la batalla ideológica que se libra dentro del archipiélago entre prodemocratas y antidemocratas, que el aislamiento en el seno de la Comunidad Internacional de una geriátrica dictadura castrista. Por eso, es que de pronto como cosechados “in vitro” empiezan a incrementarse los presos políticos y de conciencia.

Nombres de luchadores pacíficos como José Díaz Silva, Jorge Luís Artiles Montiel o Ernesto Mederos Arrozarena, ya hoy están tras las rejas. Ellos fueron los primeros en caer, pero de seguro no serán los últimos de esta lenta oleada represiva, porque se caracterizaban por tratar de tomar las calles con una perseverante lucha cívica ante las huestes totalitarias.

Históricamente el gobierno instalado en Cuba por la nimiedad de 50 años, se ha caracterizado por ahondar sus corazonadas punitivas, antes que le llegue el internacional recogimiento y la bancarrota económica. Debido a eso, los disidentes no violentos deben estar preparados para ir a las cárceles, que en estas circunstancias significa todo un honor.

Esta encarcelación por venir, de seguro no solo involucrará a los opositores abiertos al socialismo que hacen actividades puertas afuera. Algunos creen que el terror por no perder sus prebendas, llevara estos Falsos Mesías a encerrar a oponentes que hacen solo actos puertas adentro, cuando lo hagan se demostrará la real fragilidad del actual castrismo.


FDC.

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