jueves, 13 de agosto de 2009

LA MODA Y EL CASTRISMO, Félix Reyes Gutiérrez


Ranchuelo, Villa Clara, 13 de agosto del 2009. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define a la moda como: “Uso, modo o costumbre que está en boga durante un tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”.

Según el diccionario de la lengua española Larousse la palabra moda significa: “Gusto que predomina en cierta época y determina el uso de vestidos, muebles, etc. Manera de vestirse”. Es sinónimo de boga, novedad, actualidad, costumbre, hábito, estilo y usanza.

Durante el transcurso de los años, Cuba ha absorbido la moda desde los Estados Unidos de América y europa occidental. Las modas han llegado desde Francia, España, Grecia, Holanda e Italia. Además de Alemania, Bélgica, Portugal, Suecia y el Reino Unido, entre otros países.

La población capta la misma a través de familiares y amigos que arriban al país por vía aérea o marítima y mediante imágenes recibidas por las ilícitas antenas parabólicas. Así como en cassetes de video, discos CD y DVD, que se pasan entre los pobladores de mano en mano.

De dichas naciones asimilan los pantalones campanas, corte recto y pegados al cuerpo. Camisas y blusas con adornos de lentejuelas, a rayas o de cuadros. Vestidos de óvalos con y sin vuelos. Además de calzados con la punta fina o cuadrada, de tacón alto y bajito.

Desde el viejo continente y del gigante del norte se toman las diferentes formas de usar el cabello, ya sea largo, hasta los hombros, corto o rapado. El tipo de peinado que está en uso y el color del pelo que se estila a nivel mundial. Igualmente la bisutería que se adhiere al cuello, manos y hasta en los pies.

Usar la moda en la isla es privilegio de los ciudadanos que poseen un mayor poder adquisitivo, especialmente los hijos de la nomenclatura en el poder. Aquellos que reciben constantes remesas provenientes del exterior, así como artistas y deportistas que obtienen ingresos en divisas convertibles por su labor en países foráneos.

Igualmente médicos, maestros y demás técnicos que cumplen colaboraciones en el extranjero. Estos con los altos estipendios que perciben por los convenios firmados, por lo que adquieren las mercancías en el exterior a un precio mucho menor de las que oferta el gobierno de La Mayor de las Antillas.

Solo un pequeño porciento de los habitantes del país se actualiza en el vestir y calzar. Cubren sus cuerpos con pantalones, camisas, blusas, vestidos, shorts, pullovers y calzados de marcas reconocidas a nivel mundial. Asimismo trajes, corbatas, juegos de saya y chaqueta elaborados con telas de hilo, gabardina, satín y otros tejidos caros.

Producto de la mezquina remuneración de la empresa socialista, el cubano de a pie, que es la inmensa mayoría del pueblo, apenas cuelga una muda de ropa en sus armarios cada dos o tres años. Por ello tanto hembras como varones de disímiles edades, se desplazan casi semidesnudos por avenidas y calles, tanto en invierno como en verano.

Un short, una camiseta y unas chancletas de baño es la costumbre que durante décadas ha impuesto el castrismo a los más pobres. Con dicho ropaje estos coterráneos frecuentan parques, cafeterías, comercios, cines, cabarets, discotecas, y hasta terminales de trenes u ómnibus, desde donde viajan del occidente al oriente del país o viceversa.



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