jueves, 27 de agosto de 2009

VIVENCIA (I), Clara Pérez Gómez.


Camajuaní, Villa Clara, 27 de agosto del 2009. (FDC). Hace ya medio siglo, que oigo a los gobernantes de esta isla vanagloriarse a viva voz que la salud de este pueblo es priorizada, gratuita y que somos una potencia médica. Todo esto a pesar del siempre culpable bloqueo imperialista de los Estados Unidos de América.

Lo mismo se proclama del aprendizaje, con el cual en un gesto desesperado de generosidad con sus gobernados y como una de sus alternativas para mantenerse en el liderazgo, hizo que toda persona con o sin vocación se sometiera a practicar la tan delicada labor. Cualquiera aquí puede estudiar para supuestamente salvar vidas.

Las misiones y colaboraciones a países extranjeros en la rama sanitaria, hicieron que muchos se entusiasmaran y se incorporaran a las aulas, inconcientes de lo que esta tarea humanamente significa y de como eran utilizados por el estado. Solo les interesaba la prosperidad material que estos viajes producirían en sus vidas y obviaron que son parte de la trata de profesionales.

Es lógico pensar, que quien no ha podido cumplir su objetivo, se sienta frustrado y al no tener conciencia, porque eso no se enseña ahora en las escuelas de este país, de lo que ellos significan para sus semejantes, trabajen aquí para sus coterráneos sin consideraciones. Esto ocasiona constantes maltratos y pérdidas de vidas por negligencia.

Eso no es noticia en este archipiélago, aquí solo suceden cosas buenas, nunca se escucha por ningún medio de difusión o se lee en algún diario oficialista el deceso de alguna persona por falta de atención y negligencia médica o para médica. Solo saben de estas atrocidades quienes han tenido que pasar por ellas y por miedo a represalias gubernamentales callan.

Es tanto el temor que las leyes de este gobierno han inducido a su población, que en su mayoría aun es capaz de no denunciar los atropellos de que resultan victimas sus familiares más allegados, al tener que ser socorridos en un centro hospitalario de este pedazo de tierra. Se acepta cual “conformistas ignorantes” la causa de muerte que certifique el galeno de turno.

He de hacerles participes de lo vivido personalmente con mi nieta Geiser Avellé Cárdenas, de dos años, a quien por una ingesta no medicada a tiempo en el policlínico “Octavio de la Concepción y la Pedraja” de este municipio, fue remitida al Hospital Infantil Provincial “José Luís Miranda”. Con criterio médico de Deshidratación Leve por Vómitos.

Después de pasar cuatro horas en el Cuerpo de Guardia de la policlínica de Camajuaní, donde a pesar de haberle inyectado Gravinol intramuscular a su llegada, la pequeña tuvo seis náuseas más, fue enviada para su domicilio sin diagnostico ni tratamiento alguno. La conducta a seguir según el médico de guardia era observarla en la casa.

Lógicamente salí en busca de un especialista en pediatría, de los pocos que todavía quedan con amor a su profesión. Quien fuera la médica que atendía a la madre de la ahora niña enferma y que aún labora aquí como profesional en esta especialidad, me examinó a mi pequeña descendiente en su domicilio.
Dicha galena, con mucha ética le sugirió a la colega de guardia, que no contaba en esos momentos con un pediatra, la hidratación inmediata de la nena. La respuesta de la doctora nombrada Nivia fue: “Nosotros no tenemos orientada la canalización de venas en infantes de esa edad, la conducta a seguir es enviarla al hospital pedriatico provincial”.

Debo aclarar, que para este traslado había que esperar por la llegada de una ambulancia y que además el recorrido de una unidad a la otra, dura unos 45 minutos, tiempo que como es de suponer se perdía en auxiliar a la paciente. No obstante y gracias a las gestiones de las enfermeras de turno, también de la otra época dorada, llegamos a tiempo…



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