jueves, 27 de agosto de 2009

¿SERÁ EL MOMENTO IDEAL?, Licet Zamora Carrandi.

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 27 de agosto del 2009 (FDC). Cuando el mundo tenía una fehaciente opinión de que La Mayor de las Antillas era un paraíso y exhibía en los eventos internacionales los logros obtenidos en todas las esferas desde la social a la económica e inclusive la política. Fue entonces que apareció, a inicios de los años 90, el denominado Periodo Especial.

Este fenómeno de crisis económica fue bautizado así por el ahora conocido como Compañero Fidel, también se le dio otro calificativo “Opción 00”. Es importante aclarar que de especial no tuvo nada, a menos que pusiera al descubierto las mentiras de los gobernantes, cuestión que los desacreditó esta vez ante el mundo.

El desastre económico de verdad revolucionó al pueblo de Cuba. Pues esclareció la realidad existente, ningún tipo de opción, ni solución para el conflicto que empezó a golpear al pueblo y todavía aún continúa. En los momentos actuales los que vivieron la rudeza del Periodo Especial, en los años 90, temen enfrentar el recrudecimiento nuevamente.

La dañada situación financiera marco las pautas para las familias cubanas. De tal modo que las jóvenes parejas aprendieron el concepto de familias deseadas, así mismo les sirvió como medio educativo a las adolescentes a prevenir los embarazos y por sobre todas las cosas enseñarles que la interrupción del mismo no es un método anticonceptivo, sino de sobrevivencia.

A consecuencias del agobio que se suscitó en las familias producto de las escaseces, hay que agregarle las realidades de las convivencias, ya que para nadie es un secreto que las generaciones nacidas, después del año 59, viven agregadas en las casas de sus padres o abuelos. Por lo que se reúnen tres y hasta cuatro generaciones de familia en un mismo hogar.

Existen muchos temas por el cual los jóvenes no se deciden a procrear su familia, para muchos analistas uno de ellos es el de la vivienda. Pues en un sistema imperante como el que se sufre aquí, es conocido que para que te den la asignación de una casa, debes trabajar para el aparato gubernamental o aplaudir sin derecho a opinar todo cuanto impongan.

Por supuesto que el prolongado descenso de la fecundidad unido al envejecimiento poblacional, trae como consecuencias el actual decrecimiento demográfico del país. Cuestión que constituye notable repercusión en el desarrollo y la economía, debido a que estos problemas no se resuelven de un día para otro y mucho menos con consignas políticas.

Para una planificación familiar hace falta una economía solvente y viene a poner de su parte la dualidad monetaria que golpea a todos por igual, debido al desembolso a que se ven obligados las parejas a ejecutar si no quieren morirse de hambre. Un módulo de canastilla no se compra con unos pocos pesos y mucho menos le alcanza a un bebé para nada.

Los culeros desechables además de ser algo muy necesario para los recién nacidos, viabilizan la mejor atención a los pequeños, así como dan su aporte humanitario a la causa de la higiene en los mismos. Pero la pregunta es ¿Cuánto cuesta un paquete de culeros desechables? y ¿Todos los padres pueden adquirirlos?

Con lo que si están de acuerdo los que aquí viven, es que el advenimiento de un nuevo miembro a la familia es un problema para todos. En el que no solo se ven involucrados los padres, sino todos los que a ella pertenezcan, porque ante tanta carencia hasta para lo más elemental los jóvenes progenitores se ven obligados a depender de sus ancestros.

Muchos son los matrimonios que se disuelven antes de planificar su familia, otros lo piensan, hay quien no se decide en espera de una mejoría económica y solo los más valientes se atreven a tener sus descendientes. Y ante tal desafió ¿Valdrá la pena traer a un hijo a este mundo a pasar trabajo? ¿Podrá el amor con tantas vicisitudes? o ¿Será el momento ideal?


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