jueves, 25 de junio de 2009

LA BENEFACTORA, Feliberto Pérez Del Sol.


Sakenaff, Santa Clara, Villa Clara, 25 de junio del 2009(FDC). Entre las figuras más grandes de la ciudad de Santa Clara, por los aportes en materia social y patriótica, se encuentra Doña Marta Abreu Arencibia de Estévez. La inolvidable benefactora fue una mujer que constituye un orgullo de esta tierra, por ello se nombra a esta localidad “La Ciudad de Marta”.

Nacida un 13 de noviembre de 1845, fue la segunda hija del matrimonio de Pedro Nolasco Abreu y Rosalía Arencibia. Marta transfirió a la historia santaclareña un sinnúmero de hechos dignos de no ser olvidados. Por su desprendimiento hacia el prójimo y la proyección de unos sentimientos de humanismo demasiados adelantados para su época.

Fue una cubana de finísima sensibilidad hacia los más necesitados de su especie. Prueba de ello fueron la fundación de las escuelas gratuitas: “San Pedro Nolasco”, “Santa Rosalía” o “El Gran Cervantes”. Además del Centro de Beneficencia “Asilo Para Pobres San Pedro y Santa Rosalía”, actualmente el Hogar de Ancianos “Marta Abreu”.

También la construcción de los Lavaderos Públicos enclavados sobre el río Bélico, que atraviesa la ciudad y regalado por Marta a las mujeres pobres, para que pudieran lavar las ropas de las casas. Ocurrencia de ella, tras hacer un viaje por Suiza y percatarse que existía este tipo de servicio, muy necesario al duro trabajo de las féminas en las casas.

Sus dávidas al mismo tiempo cubrieron las esferas del progreso de su ciudad natal. La construcción del teatro “La Caridad”, equipar el Observatorio Astronómico Meteorológico Municipal o traer el alumbrado público, en marzo de 1895.Fueron cuestiones que transformaron a la ciudad en una de las primeras en poseer estos adelantos.

Su accionar para el progreso religioso con las constantes donaciones a las iglesias y pequeñas parroquias cristianas de la localidad. Todo esto sumado a la remodelación de la Iglesia Mayor y la erección de un obelisco a los sacerdotes Juan de Conyedo y Francisco Hurtado de Mendoza en la Plaza Mayor, hoy parque Leoncio Vidal y Caro.

Los aportes de esta ilustre benefactora a la causa de la emancipación, no se conocen con exactitud, amén de que algunos ni siquiera se conservan en los anales de la historia. Los estudiosos calculan más de 150. 000 pesos de ese tiempo, sin contar otros auxilios, lo que esta criolla entregó a la lucha por la total independencia de Cuba.

Radicada en Paris, durante la gesta de 1895, dijo respecto a sus donaciones: “No hago más que cumplir con el sencillo deber de ayudar, a los que generosamente derraman su sangre para darnos una patria libre”. En tanto se preguntó: “¿Cómo no esforzarnos los que podemos, para que el éxito más glorioso corone los titánicos empeños de nuestros compatriotas que luchan?”.

Cuando alguien la reprendió por la magnanimidad, respondió muy segura: “Mi última peseta es para la revolución, si hace falta más y se acaba mi dinero, venderé mis propiedades, si se acaban también, mis prendas irán a la casa de ventas y si todo esto fuese poco, nos iríamos nosotros a pedir limosnas para ello y viviríamos felices porque lo haríamos por la libertad de Cuba”.

El Generalísimo Máximo Gómez, así mismo exaltó su figura al decir: “Si se sometiera a una deliberación en el Ejercito Libertador, el grado que a una dama tan generosa abría de corresponderle, me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se asignara el mismo grado que yo ostento”.

La existencia de Marta Abreu, desde aquel 13 de septiembre de 1845, en que vio la luz hasta que cerró los ojos entre la niebla parisina, el 2 de enero de 1909, se resume como el conjunto de actos de mayor belleza y caridad. No por gusto los santaclareños se han quitado el sombrero ante ella, por más de 100 años, en sus corazones está grabada la imagen de la ilustre patricia.

Este año del 2009, se conmemoró el centenario de su muerte bajo la mirada triste de sus coterráneos, a las obras de beneficencia que les dejó. Centros como la escuela “San Pedro Nolasco” o los “Lavaderos Públicos” fundados en 1882 y 1887 respectivamente, sufren de abandono el primero y casi la total desaparición los segundos.

Hoy, los medios de propaganda socialista de la provincia Villa Clara no dejan de decir que Santa Clara es “La Ciudad del Che”, pero los buenos santaclareños amantes de la tradición, historia y verdad se les enfrentan. Marta Abreu vive en la mente de todos, esta será por siempre su ciudad fiel y agradecida.

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