jueves, 23 de julio de 2009

DOBLE FILO, Félix Reyes Gutiérrez.

Ranchuelo, Villa Clara, 23 de julio del 2009 (FDC). Mucho se habla por los medios de difusión masiva sobre los efectos que acarreará para el universo la crisis actual que afecta al sistema capitalista mundial. Sin embargo, Cuba está inmersa en un retroceso económico desde hace varios años, del cual busca salir con el empleo de nuevas variantes.

A inicios de la toma del poder por parte de los barbudos, en enero de 1959. El nuevo gobierno comandado por el Dr. Fidel Castro Ruz se dio a la tarea de ampliar y desarrollar sectores de la economía cubana como la industria azucarera, tabacalera, ligera, minera y de la pesca.

Con la apertura de nuevos centros escolares se logró avances en la esfera de la educación y la salud. Se crearon escuelas a todo lo largo del archipiélago y se formó personal docente. También instituciones educacionales graduaron personal en medicina, estomatología, enfermería y otras especialidades técnicas.

Ello trajo consigo, el incremento de titulados en dichos sectores y por consiguiente una mejoría en la calidad del servicio en los colegios, hospitales y policlínicas. Cuestión de importancia capital en un país subdesarrollado que se le impuso como vía de desarrollo el socialismo, a partir de la Segunda Declaración de La Habana, en el año 1961.

El turismo escaló un lugar importante en cuanto a aportes en divisas libremente convertibles para el estado cubano. Como resultado de su paulatino ascenso surgieron nuevos hoteles al norte del territorio oriental, como la playa Guardalavaca, provincia Holguín.

Se construyeron instalaciones turísticas en Cayo Coco, al norte de la provincia Ciego de Ávila y en la Ciénaga de Zapata, al sur del territorio de Matanzas. Se remodelaron o ampliaron infraestructuras hoteleras en Varadero. Así como en Soroa y El Valle de Viñales en Pinar del Río, extremo más occidental del país.

Con el desmembramiento del bloque comunista, en la década de los 90, del pasado siglo XX, los subsidios que provenían de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas disminuyeron considerablemente. También los equipamientos, materias primas y materiales que procedían del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).

Las importaciones bajaron y las exportaciones pasaron a cero prácticamente. Mientras en la industria azucarera, el principal renglón económico de la isla, ante la ausencia de herbicidas, fertilizantes y otros productos imprescindibles para el desarrollo de la caña de azúcar, se clausuraron 71 ingenios, por lo que el desempleo aumentó.

Se produjo una gran inflación en la económica de la Mayor de las Antillas. Los precios en los mercados del estado aumentaron exorbitantemente, mientras los salarios que pagaban las empresas gubernamentales se mantenían bajos y esto trajo como consecuencia la apatía laboral.

La falta del petróleo soviético originó prolongados apagones de entre 12 y 18 horas. La transportación de pasajeros y de cargas se agudizó de tal manera, que muchas personas se trasladaban de un poblado a otro en sus bicicletas. Otros se auxiliaban de carretones tirados por caballos para esta gestión.

Para suerte de la nomenclatura en el poder, más que para el pueblo cubano, tomó el mando Hugo Chávez Frías en la República Bolivariana de Venezuela, a finales de los noventa. Desde entonces el presidente venezolano suple solo a medias el déficit del carburante y sus derivados a las necesidades de la isla.

Ante las producciones bajas para la exportación, Cuba cambió estrategias económicas y políticas, como pagar la ayuda con el envió de recursos humanos y esparcir su seudo doctrina comunista. Por eso expide médicos, enfermeras, estomatólogos, maestros, deportistas y técnicos de otras especialidades a cualquier país del orbe.

De esa forma como dijera la Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América, la señora HiIlary Clinton: “El gobierno de Castro con el envío de personal al sur del continente, no solo remunera el petróleo proveniente de la tierra del libertador, sino que busca acrecentar sus influencias políticas en la región”.

Con la estancia de este personal en otras tierras se amortigua el menoscabo de la hacienda pública nacional. Mas una influencia de los valores capitalistas en estos “sacrificados” cooperantes se ve, pues en un sistema cerrado como el castrista al chocar sus representantes con otras verdades, les acarrea a sus mentalidades más de un filo.

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