jueves, 19 de noviembre de 2009

AUN ES CACA….., Félix Reyes Gutiérrez.

Ranchuelo, Villa Clara, 5 de noviembre del 2009 (FDC). Los prolongados discursos del máximo líder de la revolución cubana, durante más de 40 años de mandato, quedaron en la mente de la ciudadanía como una huella difícil de borrar. Gracias a Dios las alocuciones del actual presidente en la isla, Raúl Castro Rúz, son intermitentes y poco extensas.

Esas peroratas del Dr. Fidel Castro, producidas en las disímiles plazas públicas del país y trasmitidas por todos los canales de la televisión y radio en la isla, como a él le gustaba ordenar. Duraban alrededor de 4 o 5 horas continúas y en ocasiones más. Las producidas en horario nocturno, no pocas veces sobrepasaron la media noche.

La población presenció la mayoría de sus intervenciones de pie, lo que indudablemente motivaba el cansancio de quienes al día siguiente, tenían que levantarse temprano a laborar. A ello se le adicionaba el hambre y la sed, por la falta de alimentos ligeros y agua potable, en los lugares escogidos para la realización de los actos.

Ausentarse de las concentraciones convocadas por el Partido y la Juventud Comunista de Cuba, Comités de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, Central de Trabajadores de Cuba y otras organizaciones políticas y de masas. Acarreaban como mínimo, la posibilidad de la pérdida del empleo o el puesto de estudio.

En la fraseología de la Cuba totalitaria, poner en duda la capacidad de la lógica oratoria del también nombrado Comandante en Jefe es constitutivo de delito, denominado este “Desacato a la Figura del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros”. El hacerlo es un peligro para la integridad como ciudadano y en buen cubano te advierten: “Eso…. es caca”.

Aquellos sermones pronunciados por el mayor de estos dos hermanos Castro y registrados en los Record Guinnes, por su durabilidad, se suscitaban cuando menos una vez al mes. Por eso, cualquier plática que se caracterice por ser kilométrica y reiterativa se compara con las del principal conductor del Asalto al Cuartel Moncada.

Durante la última semana de octubre, Leonardo, un niño de 11 años que cursa el sexto grado en la escuela primaria “Julio Antonio Mella”, de la municipalidad de Ranchuelo, llegó tarde al hogar. Su mamá de nombre María, estaba preocupada, porque el chico de baja estatura, pelo negro y ojos pardos, regresaba todos los días, puntual a la casa.

Al preguntarle la progenitora ¿Por qué había llegado tardíamente del colegio? El infante le respondió, que la maestra había castigado a todos los escolares de su aula, porque cometieron una indisciplina de carácter grave. Se burlaron del autor intelectual del libro “La Historia me Absolverá”.

Leonardo, le contó a la autora de sus días, que un amiguito de clase, nombrado Cristian, le dijo a otra coetánea, que charlaba apresuradamente y en voz alta: “Ketty, te pareces a Fidel”. Y la profesora en medio de la risa de los oyentes, comunicó al estudiantado, que ello se podía considerar un acto contra la Revolución.

Agregó el chico, que minutos después la joven docente, de unos 25 años, dijo a los escolares que no quería escuchar otra frase similar, durante el tiempo que laborara con ellos y como represalia les prolongó la salida a los alumnos del centro estudiantil. Estas fueron dos horas posteriores al horario reglamentado por la dirección del colegio e informó lo acontecido a sus directivos.

El revuelo originado por Cristian, descendiente de una madre fiscal y padre militar, fue como los efectos sobre suelo japonés por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasakí. Despojado de la silla presidencial, desde hace más de tres años, envejecido, enfermo y dedicado tan solo a las (in) Reflexiones, mencionar a Fidel Castro, en tono burlesco… aun es caca.

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