jueves, 5 de noviembre de 2009

EL PASADO 10 DE OCTUBRE, Feliberto Pérez Del Sol.


Sakenaff, Santa Clara, Villa Clara, 15 de octubre del 2009 (FDC). El pasado 10 de octubre, se cumplieron 141 años de un hecho que marcó para siempre la identidad nacional. Este día, Carlos Manuel De Céspedes desde su finca “La Demajagua”, en el sureste nacional, dió libertad a sus esclavos, a la vez que declaraba la guerra a España, metrópoli aquella que oprimía a su patria hacia más de 350 años.

Este suceso es hoy conocido como “Grito De Yara”, pues Céspedes después de anunciar la abolición y emancipación se dirigió, con un grupo cercano a los 200 adeptos al citado poblado. En el mismo se efectuó el primer combate contra las huestes del formidable ejército español, comandadas por el gobernador de Bayamo.

Céspedes, quien había nacido en la villa de Bayamo, el 18 de abril de 1819, provenía de una de las más antiguas y distinguidas familias, de aquella famosa región del orto cubano. Pasó su infancia en contacto con la naturaleza, estudió en su pueblo natal y posteriormente fue a La Habana y allí obtuvo el diploma de Bachiller, a los 19 años de edad.

Contrajo matrimonio, a los 21, con la señorita Maria del Carmen Quesada, acto seguido emprendió viaje a España. Vivió en Barcelona y en Madrid varios períodos, en esta última ciudad obtuvo el titulo de abogado. Continúo un periplo europeo por Francia, Italia, Alemania y regresó a Bayamo, en 1844, donde se estableció como procurador.

Antes de que el Padre De La Patria decidiera dar aquel histórico pasó, varios fueron los motivos que dieron origen a esta memorable conflagración. La principal se debió al descontento de los cubanos ante la negativa de atención por parte de los peninsulares, por las justas quejas expuestas en Madrid, donde solo se les concedió algo, pero con grandes restricciones.

La aceptación del lado español a una convocatoria de la Junta de Información, hizo nacer en el pueblo de Cuba esperanzas de mejores días. Eminentes criollos como José Antonio Saco, el conde de Pozos Dulces y Morales Lemus expusieron en las Cortes Españolas los clamores de la sociedad cubana, no obstante todo fue inútil.

Los gobernantes iberos no solo despreciaron los consejos de la mencionada junta, sino que se aprovecharon de la misma para aumentar los tributos, que ya gravaban a la isla y dieron a entender que la medida se debió a la gestión de los comisionados cubanos. Estos y el pueblo de Cuba, se convencieron de lo baldío de las vías pacificas para obtener libertades políticas.

Hartos ya los criollos, de un proceder no compatible con su rebelde carácter y llegados a su mayoría de edad como nación, no repararon en las armas a modo de solución. Los motivaba la idea de una republica libre e independiente, como ya lo habían hecho otras tierras hermanas, a lo largo y ancho del continente americano.

Condicionado por estas contradicciones de la sociedad colonial cubana, en la primera mitad del siglo XIX y bajo el influjo de las ideas libertarias e independentistas de Félix Varela, se gesto en Cuba un amplio movimiento conspirativo. El 14 de agosto de 1867, en la hacienda tunera San Miguel, se reunieron lideres de Bayamo, Camaguey, Las Tunas, Jiguaní y Manzanillo
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Al ahondar un tanto en la historia, se descubre que el principal iniciador de aquella sedición fue Francisco Vicente Aguilera, en unión de su abogado Francisco Maceo Osorio y de Pedro “Perucho” Figueredo. Los implicados reunidos en el mencionado lugar, nombraron a Aguilera como jefe principal de la insurrección.

Hubo divergencias en cuanto a vías y fechas para comenzar la lucha y decidieron realizar otra junta. Esta se hizo, el 3 de septiembre, en la finca, también tunera, “Muñoz”, donde prevaleció la idea de esperar el final de la zafra 1868-69, a la vez que nombraron jefe a Carlos Manuel de Céspedes. La vigilancia española se intensificó, motivo este que precipitó los acontecimientos.

Los conspiradores manzanilleros lidereados por Céspedes, se congregaron en el ingenio “El Rosario”, en el cual acordaron emprender la gesta emancipadora, el 14 de octubre. Al conocer este de un telegrama del Capitán General de la isla, en el cual ordenaba su detención y la de los principales confabulados, decidió adelantar el alzamiento.

Hoy, al rememorar aquella epopeya, que fue el primer paso dado para ver a la Patria verdaderamente libre, los cubanos debían profundizar con mayor interés en las causas y resultados de aquel hecho. Actualmente algunos pretenden ser los únicos continuadores de la independentista gesta, cosa que no se creen ni ellos mismos.

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