jueves, 5 de noviembre de 2009

MERECIDA FELICITACIÓN, Félix Reyes Gutiérrez.

Ranchuelo, Villa Clara, 15 de octubre del 2009 (FDC). Durante los primeros días del mes de octubre, le concedieron el Premio Nobel de la Paz al presidente de los Estados Unidos de América, Barack Husein Obama. Distinción que generó críticas en diversos sectores del norteño país y en naciones del universo, entre ellas Cuba.

El diario Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, en la edición del día 12 del mes en curso, en su página 5, refirió sobre un comentario de la agencia norteamericana AP, el cual dice: “La concesión del galardón dejó desconcertada a buena parte del mundo y muchos se preguntan si el presidente estadounidense se merece el galardón tan temprano en su mandato”.

En otro de sus párrafos reseña que el Comité Organizador dijo: “…que él gobernante había logrado un nuevo clima en la política internacional y se había convertido en el principal portavoz a nivel mundial de las buenas causas”.

Más adelante se afirmó: “…que Obama prohibió las torturas a prisioneros y prometió cerrar la base Naval de Guantánamo. Poner fin a la guerra en Irak y al conflicto entre Israel y Palestina. Aboga por un mundo libre de armas nucleares y la lucha contra el cambio climático”.

El escrito concluye de la siguiente forma: “Todo parece indicar que para el Comité del Nobel, el solo hecho de que Obama cambió la actitud de Washington hacia el resto del mundo es razón suficiente para otorgarle el premio humanitario”.

Por su parte, la gobernatura de La Habana, dejó plasmado su criterio a través de las (ir) Reflexiones, del ex presidente cubano Fidel Castro Ruz, publicadas el día 10 de octubre. Este en tono burlesco dijo: “Que el premio fue entregado en recompensa al revés norteamericano en la concesión de la sede de las Olimpiadas del 2016”.

Lo cierto es, que el inquilino del Despacho Oval en corto plazo ha estrechado los lazos de amistad entre las naciones y Cuba no ha quedado exenta de ello. Una vez en la silla presidencial llevó a la práctica su publicitado slogan CHANGE y modificó la política impuesta por su antecesor contra la Mayor de Las Antillas.

A pesar de todas las dificultades que afronta su país y la crisis económica que afecta al mundo, el norteño no borra de su memoria los sufrimientos que padece el pueblo cubano. Y una vez en el trono, eliminó las restricciones del envió de remesas hacia la isla, que eran de tan solo 300 dólares trimestrales y amplió el espectro familiar en los receptores.

Cual hijo de padre kenyano y madre hawaiana, dio la posibilidad a todos los exiliados de viajar al archipiélago sin obstáculo alguno. Los ciudadanos norteamericanos de origen cubano y los que alcanzaron la categoría de residentes en los Estados Unidos de América, ya no tienen que esperar tres años para trasladarse hasta el Verde Caimán.

También comunicó, al gobierno presidido por Raúl Castro, que estaba en la mayor disposición de construir una línea telefónica para mejorar las comunicaciones entre ambos países. Y que la misma serviría para ofrecer servicio de Internet a todo el pueblo de Cuba, cosa que La Habana no informó a la ciudadanía.

Como el estadista representante del Partido Demócrata, ofreció a los isleños telefonía celular a través de líneas norteamericanas y la colaboración de familiares residentes en los Estados Unidos de América. Cuestión que se mantiene en penumbras bajo el siempre pretexto gubernamental, de las implicaciones que acarrea el bloqueo yanqui.

La población cubana tiene esperanzas de que Obama sea reelecto, tras sus primeros cuatro años de administración. Para entonces, espera que el mismo dé facilidades crediticias al gobierno de la isla y permita a los ciudadanos norteamericanos viajar a Cuba, a sabiendas de que los Castros están endeudados con las cien mil vírgenes, como dice mi vecino Juan.

Si le hubiesen dado la posibilidad al pueblo cubano de conferir El Nobel, todos estarían de acuerdo en otorgárselo a Barack, lo opuesto al gobierno en el poder. La ciudadanía no olvida como después de su llegada a Washington, muchas familias a un lado y otro del Estrecho de la Florida han podido fundirse en un fuerte abrazo, por ello respaldan su premiación.

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