jueves, 5 de noviembre de 2009

A LA DIRECCIÓN CENTRALIZADA, Ramón Jiménez Arencibia.


El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 8 de octubre del 2009 (FDC). Todos los medios informativos en Cuba dedican horas interminables del día, para acusar al sistema de propiedad privada de la actual situación que vive el mundo. Estos minimizan las medidas que aplican los Estados Unidos de América y la Unión Europa para eliminar la crisis económico-financiera, cuyos resultados alentadores avizoran una segura recuperación.

Rara es la ocasión, que en las emisiones radiales y televisivas, como también en los editoriales de la prensa escrita, no se ahonde en el tema. Hoy, el contenido esencial de todas estas emisiones están dedicadas a desinformar, tergiversar para confundir con ello, a la opinión pública nacional e internacional sobre lo que acontece.

Quienes durante años han sufrido el enorme bagaje de la propaganda oficial, sienten estar embriagados. Conocen hasta la saciedad, que estos servidores incondicionales del régimen totalitario hacen lo indecible para mantener su Status Quo social, que les permite disfrutar de los beneficios, que trae aparejado la lealtad a la élite gobernante.

Estos epígonos de la mal llamada Dictadura del Proletariado, ven como dice el refrán, la paja en el ojo ajeno y no la ven en el propio. Señalan con énfasis que la crisis inmobiliaria surgida en Estados Unidos de América fue el comienzo de la gran depresión mundial.

Todos éstos trasnochados añoran el regreso de la Cortina de Hierro, afirman que estas convulsiones significan el fin del capitalismo. Que la crisis partió de las inmobiliarias y dió lugar a otras con carácter económico –financieras, energéticas, medioambientales y como colofón de lo anterior, la política.

Es innegable que los efectos de este trance se dejen sentir con fuerza en casi todos los continentes. El desempleo se ha incrementado como consecuencia de la contracción de la economía, lo que ha originado el cierre de industrias, la quiebra de bancos y de muchos comercios.

Los ingresos de varias naciones se han visto reducidos, producto de la disminución de las exportaciones. La izquierda marxista-leninista no cesa en buscar por todas las vías cambios estructurales. Postulan la necesidad de establecer un nuevo sistema financiero que desplace al actual basado en el dólar.

Pretenden canalizar el descontento, que lógicamente surgen espontáneamente en los pueblos. Arremeten contra la Economía de Mercado, la cual satanizan, aumentan sus ataques contra la iniciativa privada y el Estado de Derecho. Culpan a Estados Unidos, a la Unión Europa y al resto de los países ricos de la actual coyuntura.

El cubano que lee diariamente la prensa, única que circula en Cuba, se queda atónito por las informaciones que aparecen en sus páginas, como: “! Qué manera de ocultar la realidad! De mentir sistemáticamente ¿Quién dice que en Cuba la crisis mundial no ha venido a agudizar la que sufre éste pueblo hace 50 años...?

En este archipiélago existe un desempleo o subempleo, el cual esta enmascarado, pero que es evidente. Miles de jóvenes los ponen a trabajar durante dos o tres horas en la chapea de solares yermos, a otros miles por la paralización de los centros laborales los envían a trabajar en la construcción de túneles.

Otros miles, en el período de las tibias reformas que fueron autorizados a realizar trabajos por cuenta propia, ahora les retiraron las patentes y hoy están desempleados. Muchas fábricas producto de la crisis energética, solo trabajan unas horas al día y envían interruptos a los trabajadores para sus casas, sin contar los obreros ya disponibles.

Reducción de las exportaciones e importaciones, disminución de la producción, caída de los precios de los productos exportables como: níquel, tabacos, azúcar y cítricos. Bajos rendimientos agrícolas y en las zafras azucareras, reducción de los ingresos, incrementos de la deuda externa. Este es el cuadro… no culpen al Neoliberalismo, sino a la Dirección Centralizada.




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