jueves, 29 de octubre de 2009

HASTA MÍ FOSFORERA, Guillermo Fariñas Hernández.

La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, 8 de octubre del 2009 (FDC). El camión marca Ford venía a alta velocidad por la Autopista Nacional, a la altura del Kilómetro -176 hacia La Habana. Aunque el automóvil de carga fue fabricado en los años 50, del pasado siglo XX. Compite con los autos más modernos, que solo ruedan los turistas extranjeros en el archipiélago.

Esto se debe a que bajo el capó del camión de marras, ya no está el motor original del fabricante norteamericano. Camuflado bajo apariencia yanqui, camina un vehículo japonés “Hino”, que fue robado pieza a pieza al otrora Complejo Agro- Industrial de Camajuaní “Luís Arcos Bergnes”.

Su chofer es un campesino del montañoso municipio Manicaragua, a quien su padre le hizo la inversión en el vetusto carro y aunque el robo realizado al estado, nunca le resultó tan caro, como el dinero que hubo de darle a los policías de la División de Transito, “para que se hicieran de la vista gorda” y así poder reinscribir al Ford.

Había llovido sobre la principal vía automotriz de la isla y debido al gran calor del mes de agosto, del requemado asfalto emanaba un vapor blanquecino, que no lograba disminuir el agobiante calor. Lenin Stalin Castro De Guevara el conductor, pensaba en los 400 kilogramos de plátano verde que trasladaba, se le podrían echar a perder por las altas temperaturas del medio ambiente.

Vio una gran aglomeración de automóviles en plena vía e interrumpido el trafico vehicular en ambos sentidos. Lenin Stalin frenó contrariado, eran las 2 de la madrugada y si aquel “nudo georgiano” no se zafaba en una hora, arribaría muy tarde al Mercado Agropecuario de calle 21 y 42 de Playa. Donde se venden los productos agrícolas a más altos precios en toda la capital.

Como todo buen cubano que se precie de serlo, el señor Castro De Guevara jugó su papel de buen “chismoso” o perdón de buen curioso y comenzó a indagar el por qué de la interrupción de aquella carretera de 6 sendas. Nadie le daba una respuesta digna de ser tenida en cuenta, todo lo a él explicado, se basaba en conjeturas y suposiciones sin fundamentos reales.

Pero como Lenin Stalin tuvo que padecer el Servicio Militar General (SMG), que en Cuba se caracteriza por ser obligatorio, bajo la amenaza de encarcelamiento lo hizo en una unidad de Infantería Motorizada. Pudo distinguir que un par de columnas de vehículos blindados anfibios avanzaban hacia el sitio de la interrupción, en la oscuridad y a campo traviesa.

Entonces fue que pensó: “Algo muy serio acontece allá delante y voy a caminar a ver con mis propios ojos, que es lo que sucede”. Lenin Stalin tuvo que andar cerca de 10 kilómetros para encontrar la verdad del cierre de la Autopista Nacional. Se lo contó un avejentado chofer de una rastra con piel muy negra, al que apodaban “Blanca Nieves”.

Este le dijo: “Al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, después de recuperarse de las operaciones intestinales, se le ocurrió hacer un recorrido en automóvil por toda la isla, para confirmar si el país funciona bien, como le aseguran en los informes los distintos dirigentes a nivel municipal, provincial y nacional”.

Y continuo Blanca Nieves: “Pero inesperadamente fue secuestrado por un comando elite de fanáticos árabes, que saben que es uno de los hombres más ricos del mundo, según la revista “Forbes” y los secuestradores le piden a su hermano Raúl unos 1000 millones de dólares de rescate y dieron de plazo, hasta las 6 de la mañana de hoy”.

Añadió Blanca Nieves: “De lo contrario prometieron que lo incinerarían “in situ”, para ellos después quitarse la vida, por la gloria de Ala. La familia Castro les informó a los terroristas, que el estado cubano le pidió un préstamo a Hugo Chávez, pero el dinero arribará después de la hora exigida, pero los islámicos advirtieron que no van ha esperar y lo ejecutaran”.

“Entre todos los parados en la Autopista Nacional, hacemos una colecta para el rescate exigido” le expreso el rastrero. ¿Y cuanto han recaudado hasta ahora?, preguntó con curiosidad Lenin Stalin. “Pues tenemos, que sólo 2 de sus escoltas han entregado para salvarlo 1500 pesos convertibles y están vendiendo sus respectivos autos Ladas para aumentar el rescate”.

¿Y las otras personas no han aportado nada?, indagó Lenin Stalin y tras sonreír Blanca Nieves aseveró: “Claro que si, tenemos 11 000 galones de gasolina, 7000 galones de petróleo, 1662 cajas de fósforo y 1527 fosforeras… para entregárselo a los árabes ¿Tú que vas a dar?, preguntó a Castro De Guevara y este exclamó: “Todo el diesel que traigo en el tanque y hasta mí fosforera”.

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