jueves, 22 de octubre de 2009

TODO EL MUNDO TIENE QUE COMER, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara Villa Clara., 17 de septiembre del 2009 (FDC). Una nueva página se abría en la tumultuosa y compleja historia de este país al constituirse los Comités de Defensa de la Revolución. (CDR). Surgía así en el inicio de la séptima década del siglo XX, un instrumento creado por el gobierno para combatir eficazmente a los sectores oposicionistas.

El camino que había escogido la dirigencia recién llegada al poder, mediante la revolución triunfante, en enero de l959, concitaba una fuerte resistencia. El incumplimiento de la puesta en vigor de los preceptos recogidos en la Constitución de 1940, provocaban la escisición en las filas de los que combatieron a la anterior tiranía.

La fuerte contradicción entre los que aspiraban a perpetuarse en el poder y los que luchaban por abrirle paso a la democracia se hizo irreconciliable. El monte y la ciudad volvieron a convertirse en un feroz escenario de lucha, otra vez la sangre cubana se derramaba y lo doloroso resultaba que era entre cubanos.

Cada una de las medidas, que aplicaban las nuevas autoridades, investidas de las prerrogativas, que les otorgaba el poder revolucionario y esto hacía más agudo los enfrentamientos. No le era fácil al naciente totalitarismo vencer la resistencia de un pueblo, que se vio defraudado en sus más nobles aspiraciones.

Comenzaron aplicarse las leyes que implementaban el período de transito del Capitalismo al Socialismo. Los marxistas-leninistas tomaban posición de este nuevo bastión en América, para poner fin a la propiedad privada, libertad de expresión y de asociación política, para sustituirla por un férreo control estatal.

Reforma Agraria, nacionalización de las empresas nacionales y extranjeras, control del comercio exterior, fueron la cimiente del nuevo sistema. Frente a ello y ante la imposibilidad de la actuación política de la oposición legal, sólo quedo abierta la lucha clandestina y armada, como forma de retornar al cause democrático.

Para fines del año l960, los grupos de oposición al gobierno castrista habían desarrollado una amplia actividad en el plano clandestino. El descontento, la decisión de lucha del pueblo crecía y la respuesta represiva del gobierno no se hizo esperar, eso resultó el contexto del nacimiento de los CDR.

Tarea fundamental de esta organización de masas, fue expandir el control represivo en el vecindario. Constituyó el brazo largo y omnipresente de la dictadura a nivel de barrio. Derrotada la actividad guerrillera en los campos, destruidos los núcleos clandestinos en las ciudades, a los CDR les asignaron la lucha económica.

Pero esta vez, el escenario de los conflictos era diferente, el miembro del CDR, de represor pasó a ser reprimido. Sufre como el resto de la población la escasez y racionamientos de los productos alimenticios. Hoy critica abiertamente en las asambleas de la organización la política económica del régimen.

No es raro escuchar a los jefes de sectores de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), plantear lo difícil, que resulta la lucha contra las ilegalidades. Uno de estos oficiales afirmaba: “…hoy los cederistas en esta lucha económica son los mayores defensores del Mercado Negro, participan en sus cuadras respectivas, como vendedores y compradores…”.

Un miembro del CDR, donde radica el Sector, le preguntó al oficial ¿Cómo es posible que el pueblo pueda sobrevivir con la ración que puede comprar, la cual dura alrededor de dos semanas? Esto tiene una sola respuesta, por la participación del consumidor en la actividad comercial subterránea.

Cualquier tipo de artículo difícil de obtener en el mercado legal, se consigue por esta vía. Materiales de construcción, piezas de repuestos, alimentos, prendas de vestir. La mayoría de los miembros de los CDR no vigilan las actividades del Mercado Negro, del que también participan, porque según ellos: “…todo el mundo tiene que comer”.

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