jueves, 29 de octubre de 2009

SI ME DEJARAN OPINAR. Ramón Jiménez Arencibia.


El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 24 de septiembre del 2009 (FDC). En el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), en su sección Cartas a la Dirección, aparecen criterios muy interesantes. Recientemente en el número que se edita cada viernes, ha surgido un aparente “debate” autorizado, sobre la necesidad o no de eliminar la Libreta de Abastecimiento.

Los que se inclinan a su supresión total, alegan que el estado va a disminuir o erradicar los gastos por ese concepto o de subsidio. Proponen además mantener una libreta de abastecimiento subsidiada, sólo para aquellos casos sociales, que realmente lo necesiten, previo análisis, caso por caso.

Continúan en sus argumentos con la tesis de cobrar los productos suministrados por la libreta a precio de costo. Más adelante, los supuestos lectores se preguntan: “¿No serían altos estos precios de adquisición, para el segmento de menores ingresos de la población, si éstos tienden a subir de un año a otro?”.

Alegan: “… que su exclusión total obligaría a la entrega de una ayuda financiera (necesariamente el subsidio no tiene que ser en productos), para aquellas personas acreditadas al efecto”. Aducen también: “… que cuando todos tengamos que comprar nuestros productos en el mercado normal las cosas se van a poner muy serias.”

Según este grupo expone, que en la actualidad con libreta y todo el salario no alcanza. Plantean, que para incrementar o bajar los precios es necesario elevar la productividad y la eficiencia en la producción, razonan que si el trabajador siente que su salario no es suficiente, pierde el interés y esta no crece.

Concluyen así su exposición éstos ciudadanos, que propugnan la eliminación del documento de control de los productos racionados, sin entrar analizar el marco socio-económico, en que el mismo surgió. Es lógico, pues ellos, como también los que defienden su vigencia se proclaman socialistas y reiteran su fidelidad al castrismo.

Frente a estas opiniones, las mismas páginas del diario en otra columna, aparece el alegato de los que defienden su utilidad. Estos plantean, como fundamentos de sus discrepancias: “…la Revolución debe eliminar muchos males, que afectan más el proceso y no permiten el ahorro necesario antes de liquidar la libreta”.

Importancia les otorgan a muchas cuestiones, que consideran ellos deben verse en relación con el nivel de conciencia ante los deberes cotidianos, como: “… esfuerzo sistemático en el control y la correcta dirección de los distintos sectores en el logro de la productividad con eficiencia, indispensable para eliminar los subsidios y gratuidades”.

Antes de prescindir de la libreta, de acuerdo a lo planteado por estas personas al diario Granma, se acota: “…hay que eliminar la doble moneda. Lograr la correcta comercialización de los productos alimenticios, a partir de los incrementos productivos y que fluya a los hogares de una manera racional”.

“Hogares en que no se reciben remesas en divisas, o parte de su salario en divisas, la canasta básica les permite una tranquilidad. Permanecen en el puesto de trabajo en faenas productivas, con un porcentaje de los productos para satisfacer en parte sus necesidades.” Claro garantizados únicamente estos alimentos por solo dos semanas.

Hasta aquí los enfoques principales de las dos posiciones surgidas alrededor del tema y recogidas en las páginas del órgano oficial del PCC. Deberá quedar esclarecido que esto no significa una apertura a la libertad de expresión, sino que ambos bandos contendientes defienden la política económica del régimen totalitario.

“Si me dejaran opinar”, así se expresa el cubano de a pie, el cual vive reprimido hace 50 años, sin poder decir lo que piensa. Plantearía, como el único camino para eliminar la Libreta de Abastecimientos, es marchar a una economía de mercado, liberar las fuerzas productivas y abrir cause a la iniciativa privada.

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