jueves, 3 de diciembre de 2009

CUMBRE SOBRE SEGURIDAD ALIMENTARIA, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara. 26 de noviembre del 2009. (FDC). Del 16 al 18 de noviembre del 2009, se efectúo en Roma, sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Cumbre sobre Seguridad Alimentaría. En la misma participaron jefes de Estado y de Gobiernos, para discutir sobre el hambre, flagelo éste, azote de la humanidad.

La delegación cubana a este evento, estuvo presidida por el General de División y Ministro de la Agricultura Ulises Rosales del Toro. Como en ocasiones anteriores, éste se limitó en su intervención a exponer los desgastados puntos de vista del castrismo: “De que el hambre es responsabilidad de los países desarrollados”.

El Vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC), utilizó como de costumbre el tono hipercrítico, al referirse a la ausencia de los mandatarios del Grupo de Países más Desarrollados (G-8). Acusó a éstas naciones de “no tener valentía de enfrentarse a los países en vías de desarrollo”.

Poco se conoce, de las intervenciones efectuadas en dicho conclave por los participantes. La prensa oficial solo reflejó fragmentos de los discursos, de algunas personalidades de reconocida posición a favor del totalitarismo cubano, como el del dictador Libio Muamar Gadafí y del izquierdista Luiz Inacio “Lula” da Silva.

Sin lugar a dudas, el panorama actual de los pueblos del Tercer Mundo y la mayoría de las naciones latinoamericanas es compleja. La ayuda para el desarrollo que hacen los estados ricos, a las naciones de mayor pobreza, se cumple según lo estipulado en los acuerdos de la Primera Cumbre.

Ya por una serie de factores, tanto internos como externos, la cifra de 800 millones de personas carentes de alimentos, que existían entonces ha cambiado. La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Alicia Barcena estimó: “Que cuatro millones de latinoamericanos engrosaran las filas del desempleo”.

Y añadió: “…. el 30 % de la población latinoamericana vive en la pobreza.” Estos negros augurios expresados por un organismo, que califican muchos, con razón de partidarios de la estatización de la economía, llena más de incertidumbre el futuro de estos pueblos, si sus líderes siguen los “consejos” de Cuba.

De nuevo, en esta Cumbre Alimentaría se habló de un mundo más solidario. Se enfatizó en que los países con mayores riquezas y desarrollo, cooperen en el combate contra la ignorancia, las enfermedades y miserias. Las grandes economías necesitan con mayor fuerza mercados para sus producciones.

Sería realmente ilusorio suponer, que solamente con la desición de cooperar de las naciones ricas podrían resolverse los inmensos problemas acumulados de los Países en Vías de Desarrollo. La ayuda considerable para el progreso entregado a los países pobres, se despilfarró en un marasmo de irresponsabilidades, ineficiencias, corrupciones y gastos militares.

Decía el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias Sánchez, en la última Cumbre de Las Américas, que era injusto culpar a los países ricos y en particular a los Estados Unidos de América (EUA) del hambre y la miseria imperante en el Continente, insistía en el uso inadecuado dado a los aportes para el desarrollo.

En su último día de sesiones, el representante cubano, Rosales del Toro, volvió a esgrimir los argumentos de siempre, como fue: “El injusto orden económico vigente y lo desastroso del intercambio desigual”. Es decir en el carácter injusto de los precios de los productos agrícolas o de las materias primas.

Increíble, que a estas alturas en una conferencia, donde se hable de reducir el hambre, se lancen ataques contra los países desarrollados y la Economía de Mercado. Ocultan la causa de la pobreza que sufre la mayoría del pueblo cubano, por eso, la Cumbre sobre Seguridad Alimentaría terminó, sin los resultados esperados.

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