jueves, 17 de diciembre de 2009

OTRO AÑO SIN RESULTADOS, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 10 de diciembre del 2009 (FDC). Se va un año, viene otro y el panorama que se vislumbra sigue enrarecido. La palabra cambio ha sido borrada del diccionario oficial. Todo parece indicar que para los dirigentes vitalicios de este país, no hay nada nuevo bajo el sol, para sus intereses no existe movimiento dialéctico.

La palabra cambio, es valorada por las diferentes concepciones políticas, económicas y religiosas. Para algunos esto significa un proceso inevitable, que tiene lugar en la sociedad y naturaleza. Por lo tanto es consustancial al ser humano. No se concibe la vida sin las transformaciones inevitables que se producen constantemente.

Durante años el cubano asiste, (claro está, como televidente o lector de los periódicos oficiales) a las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Escucha o lee, las largas intervenciones en el plenario, de los informes rendidos, por los ministros de Economía y Planificación junto al del Finanzas y Precios, siempre llenos de cifras para planes imcumplibles...

En todas las ocasiones de estas largas jornadas, los participantes en estas plenarias se limitan a dormitar, aprobar y no a discutir. Ellos no razonan, dan muestras de una incondicionalidad absoluta con la elite gobernante. Por eso, el pueblo no espera nada de sus aburridos discursos y de las vacías conclusiones a que arriban los diputados.

Tanto los informes de estos ministerios se circunscriben a plantear: “Cuba es el país mejor preparado del mundo para enfrentar los problemas económicos y financieros derivados de la compleja coyuntura internacional”. Estos pronósticos demostraron estar ajenos a la realidad.

Hay cosas tan evidentes, que no son objeto de análisis mesurado y de una discusión profunda en el parlamento cubano. La interminable crisis que afecta a la isla, la deuda externa per cápita de las más altas del hemisferio y los salarios que devengan los trabajadores, resultan insuficientes para vivir.

Por cada dólar que se exporta, se importan tres. Aumenta la dependencia respecto al exterior en materia alimenticia, no hay apenas acceso al crédito internacional. El país no pertenece a organismos financieros internacionales, que puedan ayudarlo con préstamos. Sería interminable la lista de problemas que afronta la economía de este archipiélago.

Lejos de ser más independientes, hecho no reconocido en las estadísticas oficiales, la economía cubana se hizo más dependiente en los últimos años. Determinado esto por el turismo, la recepción de remesas del exterior y las inversiones extranjeras, al tiempo que el gobierno mantiene bloqueado el desarrollo de las fuerzas productivas internas.

Hugo Rafael Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que junto a Fidel Castro Ruz, formaron la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). En una intervención en el Primer Congreso Internacional por los 10 años de la Aprobación de la Constitución de la República realizó algunas declaraciones.

Este gobernante afirmó: “No volveremos jamás al modelo Capitalista” y reiteró: “que el país no volverá al modelo capitalista, porque solo en el Socialismo se logrará la justicia social”. Es lógico que así piense el alumno aventajado, que memoriza las enseñanzas del enfermo y viejo maestro. Es una lastima que el pueblo cubano ya no piense igual.

Nuevamente en la Cumbre del MERCOSUR, Chávez solo de invitado a la cita, volvió arremeter contra la derecha latinoamericana. Con la fuerza de los petrodólares, logró que los presentes apoyaran una ambigua posición con relación a Honduras. En sus palabras hay una clara amenaza para los Estados de Derechos y las libertades económicas.

Un balance objetivo de lo ocurrido en el 2009, arroja lo siguiente, el país continuó vulnerable a las crisis que afectan a todo el planeta Tierra, pues se agudizo el descalabro económico, las consecuencias de la política de centralización están a la vista. El cubano de a pie desilusionado vuelve a tener un año sin resultados.

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