jueves, 3 de diciembre de 2009

NI DIVIDIDA NI SILENCIADA IV, Carlos Valhuerdi Obregón.


Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 19 de noviembre del 2009 (FDC). Se pronunciaron en contra de los fusilamientos de Arnaldo Ochoa y sus compañeros, también se opusieron a las ejecuciones de los tres jóvenes de la Lanchita de Regla. Rememora el pueblo las Pastorales “El Amor todo lo Espera” y “No hay Patria sin virtud”, que tanto molestaron al gobierno.

Trataron de resurgir grupos de mal llamados católicos, que intentaron hacerle el juego al régimen en contra de sus Obispos y del pueblo. Se destacaron en ello Amaury Pérez Vidal, Cintio Vitier y Eusebio Leal, este último elocuente ejemplo escogido por el Partido Comunista de Cuba (PCC), para demostrar que no había discriminación religiosa.

Este resurgir profético en los Obispos cubanos, es fruto indiscutible del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), efectuado en La Habana, del 17 al 23 de febrero de 1986. Donde laicos, religiosos, sacerdotes y el episcopado, tomaron la decisión de ser una Iglesia más encarnada, evangelizadora y orante. Su documento final está considerado de muy radical.

Todavía resuena en los oídos de los santaclareños, el Pregón de las Siete Palabras, del Viernes Santo de 1990. Cuando el padre Emilio Aranguren, en la meditación de la Primera Palabra pronunciada por Nuestro Señor desde la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, se remitió a los versos del Apóstol José Martí.

Cuando dijo: “Cultivo una rosa blanca / en julio como en enero, / para el amigo sincero / que me da su mano franca. / Y para el cruel que me arranca / el corazón con que vivo, / cardo ni oruga cultivo: / cultivo una rosa blanca”. Y añadió refiriéndose a otra frase martiana: “Los desprecio, en nombre de mi Dios no puedo odiar a nadie”.

Y expresó: “Hasta hace poco estas frases eran una realidad en nuestro pueblo, pero ahora, no se desde cuando se les ha inculcado el odio”. Después en la meditación de la cuarta palabra: “Madre ahí tienes a tu hijo”, hizo referencia a las tristes y dolorosas entregas, el 7 de diciembre pasado, a las madres cubanas de los osarios que contenían los restos mortales de sus queridos hijos.

Los jóvenes cubanos, que con solo 16 años cumplían el Servicio Militar Activo, fueron obligados a participar en la Guerra de Angola, donde muchos perdieron la vida. Violándose los acuerdos internacionales, que prohíben que los menores de edad participen en la guerra, en un país que se jacta de protección a su niñez y a la juventud.

Muchos se extrañan que un gobierno tan ateo como el de Cuba, que cerro templos, seminarios, conventos y demolió iglesias o expropió sus edificios, para darle otras funciones, como es el caso de la tienda de víveres “La internacional”, otrora iglesia católica del poblado Boca de Camarioca en Varadero, Matanzas. Ahora construya dos templos ortodoxos, uno griego y otro ruso.

Las autoridades gubernamentales puestas de acuerdo con los Patriarcados Ortodoxos de Grecia y Rusia respectivamente, les ayudó ha construir sendas catedrales, a pocas cuadras de distancia una de la otra, verdaderas joyas de las arquitecturas Bizantina y Rusa. En un pueblo de tradición católica de Rito Romano.

En la diversidad, existe la posibilidad de conocer y admirar antiguas y bellas tradiciones, que se expresan en esos ritos, en resumen, constituyen junto a la Iglesia Católica, una única Iglesia. Como dice el Credo Niceno-Constantinopolitano, que los miembros de las tres tradiciones rezan en la Sagrada Liturgia: “Creo en la Iglesia que es una Santa, Católica y Apostólica”.

Conociéndose como actúan estos enemigos de la fe, muchos piensan que es una forma de resquebrajar a la Iglesia Católica en su unidad. Las Iglesias ortodoxas, aunque doctrinalmente difieren muy poco de la anterior, son autocefalas, algo deseable por los hermanos Castro, para tratar de manipularlas, pues aunque unidas entre sí, tienen un gobierno local autónomo.

La sabiduría popular comenta, que los pastores de esos tres santos y venerables ritos: griego, ruso y romano, deben estar alertas para no dejarse usar por su común enemigo. En la convivencia fraterna, sin rencillas, al recordar que Cristo dijo: “Que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17, 21), porque la diversidad enriquece la unidad.

Recuérdense que en las sesiones del Concilio Vaticano II hubo representantes de la Iglesia Ortodoxa (1962-1965). Y que Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I se reunieron, en 1964, en Jerusalén y levantaron las mutuas excomuniones que pesaban sobre ambas denominaciones, desde el año1054.




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