jueves, 17 de diciembre de 2009

GUERRA A LA LIBERTAD DE EXPRESION, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 3 de diciembre del 2009. (FDC). La guerra a la libertad de expresión es una constante del régimen totalitario. Ahí radica la explicación del por qué un sistema donde se viola en forma sistemática los Derechos Humanos se mantenga, por más de 50 años en el poder. Esto unido a otros factores que resultan fundamentales.

Para el establecimiento de una dictadura, según ellos de la clase obrera, resultaba imprescindible poner en práctica las experiencias del leninismo. Acabar con el pluralismo político, arremeter contra toda manifestación disidente, amordazar el pensamiento ajeno, romper la institucionalidad en el país y eliminar cualquier vestigio de democracia.

En ese camino hacia un régimen autoritario y violador de los derechos fundamentales del ser humano transitó el recién llegado equipo gobernante. El año l959, inauguró una nueva época para el pueblo cubano. La prensa objetiva, comenzó a combatir lo que ya se veía venir, el control absoluto y la más férrea censura.

Es un escarnio que los voceros del castrismo, utilicen palabras puestas en boca de José Martí, para justificar sus atrocidades. Los años 59 y 60, del siglo pasado, marcaron el comienzo de la gran ofensiva lanzada por los reprentantes de la tiranía roja contra los medios de opinión.

El pensamiento es libre, no hay fuerza represiva capaz de impedirle a un hombre que piense lo que quiera. Ante el paredón de fusilamientos, las condenas a largos años de prisión, miles de hombres y mujeres no renunciaron a sus ideas, estas se convirtieron en sus fuertes escudos protectores.

Etapa de tristeza, así califican aquellos años de la historia de Cuba, en que se confiscó y censuró la prensa democrática. Unos tras otros en la medida en que se establecía la Cortina de Hierro, eran intervenidos y clausurados. Sus redactores fueron a parar a las cárceles y los más afortunados al exilio.

Periódicos tales, como el Diario de la Marina, el cual desde los primeros momentos, comenzó un combate abierto contra el nuevo régimen. Este periódico denunció el peligro que se cernía sobre la libertad de expresión, primer paso para eliminar los derechos individuales consagrados en la Constitución del año 1940.

Entidades informativas independientes, como el Crisol, Prensa Libre, Información y El Mundo, cayeron en el camino hacia la dictadura izquierdista. A partir de esa fecha, el pueblo se vio huérfano de una información objetiva y veraz. Solo siguieron editándose aquellos que representaban al gobierno recién estrenado, fieles exponentes del totalitarismo.

Bochornosa resultó la historia de este proceso y sus duras consecuencias. Todo indica que el cubano vive ausente del acontecer mundial y lo más lamentable es que, no solo le ocultan los acontecimientos internacionales, sino también los que se producen dentro de las fronteras, contradictorios de la política oficial.

Al ciudadano de este país, la elite gobernante lo mantiene en la condición de mudo y ciego. Esto evidencia, porque el régimen ha logrado conservar por más de medio siglo, a los hombres y a las mujeres de esta isla, en una absoluta, cruel y despiadada servidumbre.

Cuantos hechos ocurren en este planeta tan cambiante, cargado de contradicciones, que no llegan al conocimiento de la población. El bloqueo a la información es la que la dirección de este archipiélago aplica a la ciudadanía. Evitar mediante la tergiversación y manipulación de las noticias…. que se conozca la verdad.

Así han transcurridos estos años, toda fuente de información que señale las atrocidades del socialismo se considera material enemigo. Los periodistas independientes, que como nuestro apóstol José Martí, postulan: “…. el derecho de todo hombre a pensar y hablar sin hipocresía”. Los cuales aquí son reprimidos, esto evidencia la guerra a la libertad de expresión.


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