jueves, 17 de diciembre de 2009

EL ESTATISMO VERSUS LIBERTAD ECONÓMICA, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara. 3 de diciembre del 2009. (FDC). En el mundo entero se desarrolla una gran ofensiva, por parte de la izquierda totalitaria, contra los defensores de la libertad económica. Un autentico escenario de esta lucha se desenvuelve en América Latina, donde el populismo desde el poder impulsa procesos de integración, política, financiera y militar.

Los relativos y efímeros logros de la Revolución Cubana, en el campo de la educación, como también en la salud pública, dejaron de ser ejemplos. Unos tras otros, los descalabros ocurridos en el campo económico producto de una dirección ineficiente, determina las tristes penurias de la población.

Nunca como hasta hoy, la libertad económica de los seres humanos en este hemisferio se ha visto amenazada. Los países de la región que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. (ALBA), enarbolan políticas encaminadas al control absoluto de estado sobre los bienes materiales y espirituales.

Modificaciones de las Constituciones de esas naciones, que les permite a sus presidentes reelegirse, está en el orden del día. Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, ponen en practica este nuevo continuismo en el continente, paso previo a la perpetuación en forma indefinida en el poder. Otras repúblicas latinoamericanas pretenden imitarlos.

Para justificar los errores de la dirección cubana, que evidencian el fracaso de la planificación y el colectivismo, los líderes latinoamericanos a nuevos y viejos argumentos. El bloqueo como lo llama el castrismo, o el embargo económico, es el principal obstáculo al desarrollo sostenido de la isla.

No pueden los populistas que integran el ALBA, acusar a los Estados Unidos de América (EUA), por más tiempo del colapso de la economía cubana. Del desastre en la industria azucarera, de los bajos rendimientos agrícolas como consecuencia de la colectivización, la caída de las exportaciones, junto a la disminución de los ingresos.

Exportar las responsabilidades, siempre ha sido una especialidad de la clase dirigente latinoamericana ¿Por qué acusar a otros estados de la crisis crónica y estructural que sufre Cuba? Durante años, éstos que hoy encabezan los gobiernos agrupados en el ALBA, han tenido como programa de acción la lucha contra el Primer Mundo.

Proliferan en América Latina unas ideas muy peculiares, sobre la formación de la riqueza o de la pobreza. Estos mandatarios izquierdistas piensan, que los empresarios carecen de sensibilidad social, por lo tanto, es justo nacionalizarlos y que el mercado es un instrumento para el enriquecimiento de las oligarquías nacionales.

Por eso, consideran se debe controlar. En los últimos tiempos estos nuevos marxistas-leninistas, al frente de sus respectivos gobiernos, repiten sin cesar los viejos testimonios: “que la culpa de la miseria, de la existencia de campesinos hambrientos, la tienen las compañías trasnacionales que saquean a estos países”.

¿Cómo pueden sorprenderse que en Venezuela y también en Bolivia, en sus momentos de afirmación nacionalista, intervengan las empresas petrolíferas y de gas? Estos estados al pasar estos cuantiosos recursos a su patrimonio, creen que es la llave o el camino de la prosperidad colectiva, herencia ideológica recogida del arsenal cubano.

Porque esas son las ideas que subyacen en las proyecciones políticas de los defensores del Socialismo del Siglo XXI. Los cuales han creído, que las riquezas del continente solo sirven para alimentar: “el derroche de las naciones depredadoras del mundo capitalista”. Y si esas son las ideas ¿Cómo sorprenderse de las consecuencias?

Imposible que alguien se asombre, que los políticos de izquierda sean o no marxistas, vivan con una perenne obsesión. Asumir para el estado, parcelas cada vez mayores de las actividades económicas. Pretenden ignorar el ejemplo de Cuba, cuyo estatismo deficiente bloquea la libertad económica, causa de las calamidades de su pueblo.

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