jueves, 17 de diciembre de 2009

EPÍSTOLA DE LA REDACCIÓN, No: 29


Las autoridades políticas cubanas no lo quieren decir bajo ningún concepto, pero la nación se precipita hacia el abismo más oscuro jamás imaginado. Esa colectividad gregaria que conforman los isleños se disgrega socialmente cada día un poco, entre las desilusiones, frustraciones, enajenaciones y temidas represiones.

En el próximo mes de abril del venidero año 2010, se efectuará cual una pantomima bien ejecutada, el 9no Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. Allí se les cantaran loas adulativas al enfermo Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y también se jurará amor eterno a Raúl, el nuevo presidente de Cuba.

Estos nacionales de menos edad, aparentaran una devoción sin limites con respecto a la moribunda Revolución Cubana, sin embargo, nada dirán de lo que sus coetáneos sienten y padecen. Sus discos duros de simulación todavía no han sido programados, para hacer una cosa así y asumir el riesgo político por la misma.

Quienes pueden decir la auténtica verdad, de cómo piensa esa juventud cubana, tienen órdenes precisas de no divulgar sobre sus investigaciones. Este es el órgano de Opinión del Pueblo, adscripto al Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, comandado por el ex – coronel Rolando Alfonso Borges.

Los sentimientos y padeceres de la mayoría de aquellos compatriotas menores de los 30 años edad, son ocultados por estos censores ideológicos al servicio del régimen de los hermanos Castro. Es una necesidad esconderlos, debido a que de hacerlo, habría que reconocer que nunca se pudo formar al Hombre Nuevo del comunismo guevariano-castrista.

¿Por qué no informar a los patriotas cubanos de cualquiera tendencia política, que los ciudadanos entre 12 y 31 años aspiran a salir del territorio nacional en un 73, 6 %? ¿Cuál es la necesidad de reservar para unos pocos de la nomenclatura fidelista, que el 94, 3 % de los cubanos mayores de 14 años creen, que aquí es imposible vivir del sueldo honesto del estado?

Por supuesto, publicar y aceptar estas cifras, así como otras encuestas de los estados de opinión en los menores en edad, sería admitir el total fracaso del experimento social obligatorio, que fue y por desgracia aun es la Revolución Socialista a la cubana. Y nadie quiere cargar con ese pesado fardo de culpabilidad y resulta mejor achacárselo al bloqueo norteamericano.

Es un error pensar que la juventud nacional desea y anhela, lo que unos pocos jóvenes fanáticos castristas junto a otros oportunistas pregonan ante la opinión pública nacional e internacional. Los sueños de todos los jóvenes de esta isla, no se debe restringir a un grupo de estos sujetos, porque entonces sería discriminatorio.

Nadie puede hablar en nombre de toda la juventud de este archipiélago, para hacerlo se deben respetar los encontrados criterios y aceptar las diferencias. Cuando esto suceda así, aquellos que detentan el poder por más de medio siglo, aprenderán a aplaudir a los jóvenes que griten: ¡Viva Castro!, así como a respetar a sus coetáneos que exclamen: ¡Abajo Castro!

Decir gente joven, es decir sujetos sociales de cambios económicos, políticos y sociales, también al expresar el concepto juventud, es aceptar que las esperanzas y destinos de la patria caerán algún día en sus manos. Los actuales gobernantes y sus opositores deben convergir, en que a esa juventud no se debe arrastrar a una desgarradora guerra civil.


FDC.



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