jueves, 3 de diciembre de 2009

¿NADA O CIENTOS? Félix Reyes Gutiérrez.


Ranchuelo, Villa Clara, 12 de noviembre del 2009 (FDC). En la edición del 20 de octubre del 2009, el periódico Juventud Rebelde, en su segunda página, plasmó un escrito que se titula: “La vida, sin nada a cambio”. Cuyo autor refiere que los cubanos deben vanagloriarse con las gratuidades del sector de salud, que impuso el gobierno en el poder hace 50 años.

Julio Martínez Molina, en el segundo párrafo de su artículo manifiesta: “Contamos con varias características que a esta altura de la evolución pueden considerarse bendiciones, entre ellas un excelente sistema de salud, como pocos en el planeta”.

Más adelante dice: “Y hay cosas que no sabemos de dicho beneficio, al cual accedemos de forma del todo gratuita, la mayoría de las veces desconociendo cuanto cuesta cada cosa del estado”. No pocos se preguntan: ¿Hasta que punto serán ciertas tales aseveraciones?

Cuando un ciudadano cubano acude a una policlínica u hospital cualquiera de la isla, la primera preocupación que lleva en su mente, es la cuantía de recursos materiales o dinero disponible, para obsequiar a los galenos que lo atenderán. El sabe que ello se traduce en una correcta atención por parte de los mismos.

El doliente proveniente del campo, conciente del insuficiente salario que devengan los que visten de blanco, traslada hacia la consulta parte de la cosecha recogida. Llámese unas libritas de arroz, frijoles, viandas o queso. Incluso leche y carnes de puerco, chivo, carnero y hasta polluelos.

Quienes habitan en las zonas urbanas, dada la imposibilidad de llevar estos productos, se basan en los ahorros provenientes de los recursos desviados en sus puestos laborales. De lo contrario piden dinero prestado a familiares o amigos y regalan a los especialistas mercancías procedentes de los mercados dolarizados, que van desde jabones, perfumes, champú o ropas.

La situación se torna crítica cuando el contacto enfermo-médico, arroja como resultado que el paciente debe internarse en el centro asistencial, para ser sometido a una investigación. Los parientes del aquejado adquirirán en pesos convertibles o c.u.c., cuya Taza de Cambio está a 25 pesos nacionales por 1 c.u.c. Para comprar todo productos necesarios en el hospital.

Tales como un pijama, a 8. 00 c.u.c.; un juego de sabanas, 7. 00; un par de chancletas, 5. 00; una toalla, 5. 00; un tubo de pasta dental y desodorante a 1. 00 c.u.c. cada artículo. Además un jabón de baño junto a otro de lavar a 0. 55 y 0. 45 respectivamente. Tampoco se puede prescindir de un cubo para almacenar agua, a 3. 00 c.u.c. la unidad, debido a la carencia del líquido en las clínicas.

A ello se le adicionan los gastos de transportación y alimentación, los cuales sobrepasan los 100 pesos nacionales la jornada y cuya máxima está en correspondencia con los días de hospitalización del ingresado. Utilizar una ración de muslo y contramuslo de pollo como complemento en la cocción de una sopa, tiene el coste de 1. 00 c.u.c. por citar un ejemplo.

Martínez Molina, con su trabajo da la impresión que nunca se ha enfermado o ha tenido familiares internados en los hospitales del archipiélago o con el mayor respeto, vive en otra galaxia. De lo contrario trata sus dolencias en los centros de salud para la más alta nomenclatura dirigente, como el CIMEQ o las salas hospitalarias de la corporación CUBALSE.

También se le olvidó decir, que cuando un compatriota suyo acide a una farmacia y estas como casi siempre están como casi siempre carentes de medicamentos. Y la única manera de resolver este déficit, es mediante el mercado sumergible de fármacos…. pues este tampoco es gratis.

Observadores de la realidad nacional le recomiendan a Julio, que se dirija al Departamento Económico de alguna empresa estatal y le siga la pista al 39 % de descuento del salario bruto, que sufren todos los meses millones de empleados del gobierno castrista. Cuando este periodista obtenga la respuesta, entonces sabrá que la salud aquí no es regalada y si le cuesta a los cubanos.

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