jueves, 17 de diciembre de 2009

ELECCIONES DEMOCRÁTICAS EN AMERICA, Ramón Jiménez Arencibia.


El Condado, Santa Clara, Villa Clara, l0 de diciembre del 2009 (FDC). Se acaban de cerrar varios procesos electorales en América Latina, escenarios de grandes contradicciones de intereses y fuertes enfrentamientos. Por un lado las izquierdas, que oscilan desde las posiciones más extremistas hasta las moderadas. Por otra parte, la derecha, que se mueve desde las actitudes en extremo conservadoras, hasta el nuevo y viejo liberalismo.

Bolivia, Honduras, El Salvador, Panamá, realizaron sus respectivas elecciones, para elegir a un presidente. En estos países prevaleció el respeto absoluto a la desición mayoritaria de sus pueblos, que vieron en las urnas la mejor opción, para expresar sus sentimientos a favor de la democracia y de un Estado de Derecho

Discurrieron de un modo tolerante en uno u otro país, estos acontecimientos tan importantes en la vida de esas naciones. Para el cubano que lleva más de 50 años, sin participar en unas elecciones verdaderamente libres, donde pueda escoger en forma directa y secreta a un presidente, resulta triste, además de lacerante.

La prensa oficialista cubana refleja en sus primeras páginas, el triunfo de la izquierda moderada en Uruguay y el Salvador. No le dedican mucho espacio al de Panamá, al cual lo ubican en la derecha. Sin embargo, tras la victoria de Evo Morales, líder populista radical, enemigo declarado de la globalización, lo convierten en héroe del Socialismo del Siglo XXI.

También en la República de Honduras, tuvo lugar la celebración de elecciones, para votar por un presidente. Aquí este plebiscito venía a solucionar el conflicto, que por más de l00 días mantuvo en extrema tensión a esta nación centroamericana. Frente a todos los augurios, los mismos se efectuaron con transparencia democrática.

Pese a la enorme presión internacional, canalizada por la izquierda extremista latinoamericana y los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), criatura esta hecha a imagen y semejanza de Hugo Chávez Frías y Fidel Castro Ruz, el pueblo hondureño acudió en su mayoría a las urnas.

Ningún evento electoral anterior se registra en América preñado de tantas tensiones como el hondureño. Los dirigentes populistas en este hemisferio, desde la sustitución del señor Manuel Zelaya Rosales, lanzaron dardos venenosos contra la figura de Roberto Micheleti, nombrado por el Congreso Nacional y el Poder Judicial, para encabezar la transición hasta las elecciones.

Por primera vez, se producía una fuerte confrontación entre la Extrema Izquierda y el Liberalismo, en este enclave geográfico. De nuevo, pero en épocas diferentes, volvían a chocar los partidarios de la dictadura estatal y los que defienden la iniciativa e independencia individual, entre la libertad plena y el totalitarismo.

Los medios informativos al servicio del castrismo, deforman la verdad, manipulan los hechos, presentan un cuadro de la situación hondureña, que esta muy lejos de la realidad. Pretenden con ello mantener por más tiempo, engañada a la opinión pública nacional, que pese a la enorme represión, comienza a despertar.

Se puede mantener a una parte del pueblo engañado por un tiempo, así ha ocurrido en este archipiélago. Han pasado más de medio siglo y los hijos de José Martí, Antonio Maceo y todos aquellos próceres independentistas, comprenden hoy el daño, que causa la manipulación de la información.

Mentiras tras mentiras, el edificio que han construido sobre esa base los verdaderos enemigos de la libertad, se derrumba. Ni las maquinaciones del ALBA, ni del grupo de países deudores de su petróleo, pudieron hacer retroceder la voluntad de unos hombres y mujeres que defienden la institucionalidad en la tierra de Francisco Morazán.

En Bolivia triunfó Evo Morales, con ello, su continuismo y perpetuación en el poder. En Honduras los que salvaron el Estado de Derecho, de los proyectos dictatoriales que abrigaba Zelaya Rosales. Con Micheletti y su equipo condujeron a ese país a la celebración de elecciones democráticas en América.

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